13/06/2022
El Seminario de buenas prácticas y la mala educación

En el evento convocado por ALFA y UTN, la jefa del Programa Langostino del INIDEP expuso sobre los riesgos latentes ante la caída de biomasa y la ingeniera Victoria Leuci sobre los puntos clave de la calidad. La Secretaria de AGyP bonaerense y el Subsecretario de Pesca de la Nación, que debían disertar, no asistieron.

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    Se demoró el inicio y se los esperó al final. Las autoridades no llegaron nunca a pesar de haberse comprometido.

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Por Karina Fernández Fotos Diego Izquierdo

El pasado jueves, en el Aula Magna de la UTN, convocados por esta casa de altos estudios y por la cámara fresquera ALFA debían exponer cuatro disertantes, la jefa del Programa de Langostino del INIDEP, Paula Moriondo; la secretaria de la Agricultura, Ganadería y Pesca bonaerense, Carla Saín; la ingeniera Victoria Leuci, asesora en calidad y el Subsecretario de Pesca, Carlos Liberman. Los políticos desertaron a último momento, faltando el respeto a los organizadores y a un auditorio de más de cien personas compuesto por empresarios, investigadores, sindicalistas, trabajadores, profesores y estudiantes. El Subsecretario se excusó diciendo que estaba ocupado en la discusión de las medidas de manejo de langostino; a pesar de encontrarse a menos de cinco minutos de donde se desarrollaba el seminario y de no requerírsele más de 15 de minutos para su exposición. “Aquí se ha mostrado la unidad que se necesita para manejar el recurso y los únicos que no estuvieron fueron ellos”, fue el comentario más sonado al finalizar el encuentro.

El Seminario “La buena calidad comienza a bordo” se inició con media hora de retraso esperando el arribo de los funcionarios que debían exponer y del resto de los miembros del Consejo Federal Pesquero que habían comprometido su asistencia. Ante la evidencia de que no asistirían, se dio comienzo con la presentación de Paula Moriondo, que trazó un panorama general de la pesquería y generó advertencias sobre las implicancias biológicas de no pescar de forma responsable.

La investigadora señaló que la biomasa muestra una tendencia decreciente que comenzó a marcarse desde 2018 “cuando aumentó el esfuerzo pesquero”. Advirtió que se ha concluido que una reducción del 40% de la biomasa estimada en 2017 podría generar una situación no deseada para el recurso y si eso ocurre será necesario advertir de inmediato a las autoridades para que apliquen medidas de cierre o drástica disminución del esfuerzo, indicando que ha resultado evidente en las evaluaciones que “el esfuerzo es el gran regulador de la especie”. Anunció que hoy la disminución de la biomasa se ha estimado en el 27%.

Acto seguido, comenzó a enumerar aquellas acciones que contribuyen a no profundizar la tendencia descendente de la biomasa: no se deben pescar hembras maduras e impregnadas, si se encuentra con una concentración con porcentajes elevados el capitán debe ir en busca de otra zona de pesca. De idéntica forma se debe actuar cuando se hallan concentraciones de langostino en muda o postmuda, representados por ejemplares de cascara blanda, “que tienen mala calidad y se terminan descartando”, dijo y agregó que en pocos días ese langostino estará en condiciones de ser capturado.

También se refirió a la forma en la que se debe actuar ante grandes concentraciones, haciendo lances cortos y con una sola red para evitar posteriores descartes ante la imposibilidad de estibar la captura: “No es más macho un capitán por tener más langostino en la cubierta”, ironizó la bióloga.

“Hay barcos en los que se trabaja bien, pero en otros no. El descarte existe, la pesca en horas nocturnas que duplica el esfuerzo pesquero, aunque digan que no sucede, existe y es muy desalentador para nosotros ver imágenes que lo evidencian, porque ponemos todo nuestro esfuerzo por sostener este recurso”, cerró la investigadora, celebrando la existencia de este tipo de encuentros: “Nos encanta trabajar junto a ustedes, es la forma de que este recurso siga dando, no somos Greenpeace, queremos que pesquen la mayor cantidad posible, pero cuidándolo”.

La ingeniera Victoria Leuci, docente de la UTN y asesora de calidad en empresas pesqueras procesadoras y compradores extranjeros, basó su presentación en las acciones imprescindibles que deben llevarse a cabo a bordo de los barcos para tener un producto de calidad que responda a las exigencias del mercado.

Sobre el proceso de melanosis que sufren los crustáceos, tras indicar que desde el punto de vista de la inocuidad no presenta ningún problema, señalo que el mercado en general exige su inexistencia. “En función de la calidad hay que hacer las cosas bien desde el principio para obtener un buen precio, si está dañado en el barco después no se puede salvar, solo se puede camuflar”, dijo.

Entre las buenas prácticas que se deben llevar a cabo en los buques enumeró: evitar que los portones se claven en el fondo para evitar que los langostinos lleguen con arena, algas o fango; realizar un cuidadoso lavado con agua y someter a un proceso de inmersión en bachas con un antimelanósico (sulfito) tal y como lo indica el proveedor del producto; hacer lances cortos para evitar el aplastamiento y la captura de bycatch que complica el procesamiento y  cambiar de zona si el langostino viene con cascara blanda, “porque no le sirve a nadie y esto está en manos de los capitanes”, enfatizó y subrayó las coincidencias con las recomendaciones biológicas de Moriondo.

Otra de las buenas practicas que marcó como fundamental fue la correcta utilización del hielo: “La distribución es muy importante, no debe quedar un solo langostino sin cobertura de hielo, es clave para conseguir un producto de buena calidad”, señaló la ingeniera, que considera que el langostino fresco, en sus distintas presentaciones a excepción del entero, puede tener tan buena calidad como el de los congeladores.

El auditorio compuesto por grandes, medianos y pequeños empresarios; algunos representantes gremiales; trabajadores, fundamentalmente capitanes; investigadores científicos y estudiantes de la carrera de ingeniería pesquera hizo su aporte y realizó preguntas a las expositoras, generando un interesante espacio de intercambios que promete mantenerse.