16/06/2022
Los barcos que no se fueron, se preparan para migrar a jurisdicción de la Nación

En el muelle Deyacobbi del puerto marplatense todavía hay varios buques en los que se ultiman detalles para sumarse a la temporada de langostino en aguas nacionales. En el “Mercea C” se colocaron cintas transportadoras.

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Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Mientras la zafra de langostino comienza a dibujar sus primeros capítulos de la temporada y no se acalla la polémica tras la entrada en vigencia de la Resolución 9/22 con las nuevas medidas que rigen en la pesquería, el muelle Deyacobbi refleja que todavía quedan varios barcos fresqueros de altura que por distintas razones aún no iniciaron la peregrinación hacia aguas nacionales.

En el que mayor trabajo, o apuro, se observa, es en la cubierta del “Mercea C”, puesto a muelle, donde distintos operarios están con tareas diversas. La flamante línea automática para transportar el pescado y redirigirlo hacia la bodega luce tapada con láminas de madera.

“Calculo que en dos días más terminamos”, dice Roberto Ciccolella, armador junto con su hijo Esteban de este fresquero de 4 mil cajitas que entregará la producción a un frigorífico del sur. El empresario no dice el costo de la inversión, que también incluye un dispositivo con rejillas de mediana altura para separar el pescado y lavarlo en cubierta.

El “Florida Blanca” está sobre el extremo del muelle, en el mismo lugar que lo vemos desde hace unos meses cuando bajó de la grada del astillero. Los Sayago confirman que se preparan para aguas nacionales y ya tienen acordado los valores con la tripulación. “Hace años trabajamos con la misma gente y no es complicado. Somos casi los mismos de siempre”, dijo Rubén Sayago.

Su captura también quedará en Chubut, donde parece que este año el precio del langostino será mejor que el año pasado, al menos en este inicio de temporada. “Hicimos algunas experiencias en el frigorífico, pero demanda una logística muy aceitada para que el producto no pierda calidad. Este año entregaremos todo allá”, reconoce.

En muelle se observa, también amarrados en distintos sectores, los tres barcos de Eduardo García. El “Marejada”, el “Gaucho Grande” y el “María Gloria”. García (“Carpincho”) dice que esperará a ver cómo se desarrollan estos primeros días de la temporada para poner proa hacia el sur. “No estoy muy convencido, creo que me mandé la gran macana cuando los desarmé, que estaban a merluza”, dice el armador, al tiempo que agrega que tuvo una falla el motor del “Gaucho Grande” y posiblemente sea el último en salir para aguas nacionales.

Un poco más allá están el “Camerige” y el “Madre Margarita”. En tercera andana quedó el “Veraz”. Más acá hay movimientos en el “Gran Capitán” y en la cubierta del “Salvador R”. En cuarta o quinta andana asoma la figura del “Huafeng 827”.

“Solo nos faltan algunos trámites y lo despachamos. Si todo sale bien, la semana que viene debería estar partiendo”, informó Pedro Gordillo, el CEO de Arbumasa Pesca Austral. El segundo botado en Contessi, el “Huafeng 828” saldrá unos días después, una vez finalizado el SGS.

Cómo evolucionará el precio de la merluza ahora que disminuye la oferta, parece un interrogante que no tiene grandes misterios. El domingo un industrial compró a 210 pesos, IVA incluido, para plaza. Para exportación el valor se ubica unos escalones más abajo.

La demanda para mercado interno aflojó por estas horas a partir de la llegada del fin de semana extralargo que afloja las ya alicaídas ventas, sobre todo en el interior del país.

Los reprocesadores de pescado con personal efectivo bajo convenio deben sumar al costo laboral un 10 por ciento adicional que, la semana pasada, firmó CaIPA con el SOIP para los efectivos bajo el convenio 161/75. El reajuste es retroactivo a marzo y lleva la actualización salarial para los obreros del pescado al 50 por ciento entre marzo y julio.