19/07/2022
Alte. Storni en L’Affaire Argentine

Se transcribe aquí́ ́parte del relato del ingeniero Raúl Podetti (padre, q.e.p.d.) de su encuentro celestial con el Almirante Storni, presentado en el capítulo doce del reciente libro L’Affaire Argentine.

Revista Puerto - Buque patrulla tipo OPV

Remaba disfrutando del sol y la brisa cuando veo una embarcación que se acerca con rumbo de colisión pero que a pocos metros vira y queda acoderada a mi endeble canoa, casi sin llegar a tocarla. Recién allí distingo al diestro timonel tucumano, el vicealmirante Segundo Storni que, con una media sonrisa, me propone acercarnos a la costa para charlar bajo la sombra de un sauce. — Estimado Ingeniero — empieza el almirante Storni —, tenía cierta premura de conversar con usted. Es que quedé muy perturbado con los detalles que me brindó hace unos días sobre las últimas importaciones de barcos de la Armada. — Me imagino lo doloroso que debe ser para Usted que fue el impulsor de esa visión integradora de las partes del Poder Naval, entre las que siempre destacó a la construcción naval nacional, desde su famosa conferencia en 1916 publicada en el diario La Prensa. — Sin duda que me causa profunda tristeza —continuó Storni— por lo que he decidido escribir una carta para enviar a mis camaradas de armas actuales; deseo comentarla con usted y pedirle ayuda para que llegue a destino terrenal. Se la leo: Señor director de la Escuela Naval Militar: Tras cierta reflexión me decidí a dirigir la presente a Usted pues creo, con preocupación, que la fuente principal del problema que percibo, está en la formación misma de nuestros oficiales navales. Las armadas modernas reconocen como aspecto estratégico el apoyo de las propias industrias y tecnologías navales. Han pasado cincuenta años sin que la Armada actualice su flota y ahora, con los OPV, empieza hacerlo de la peor forma; eludiendo arteramente a la industria local que es su soporte natural en el imprescindible crecimiento armónico hacia un Poder Naval moderno. Es muy cuestionable la compra directa e ilegal a Francia de patrulleros oceánicos que debían estar construyéndose desde hace años en el país, como lo hace Chile, Perú, Ecuador, Colombia, México y Brasil. ¿Qué pasó en estos años? La Armada tuvo un rol protagónico en el desarrollo de la industria naval nacional especialmente a partir de 1935. ¿Por qué la Armada pasó de un normal y virtuoso rol impulsor de la industria al incomprensible y traicionero rol de principal detractor? Ya hubo indicios en 2006 con la fraudulenta compra multimillonaria de un diseño de patrullero oceánico en el exterior que nunca se usó. Sin embargo, fue a partir de 2016, cuando se desató el peor de los casos, con la inexplicable compra de la flota de barcos a Francia eludiendo leyes, y la realidad incontrastable de la capacidad y conveniencia de realizarlos en el país. Quiero mencionar una reflexión de mi segunda conferencia de 1916. Al referirme al verdadero concepto del Poder Naval, decía: “…Un error habitual es la exageración del optimismo cuando se adquiere un barco de guerra. No hay que perder de vista que esto solamente resuelve una necesidad defensiva del momento y no contribuye sino débil e indirectamente a cimentar las verdaderas bases del poder naval. Quiero significar con esto, y lo digo especialmente a mis compañeros de armas, que la adquisición de material bélico no debe hacernos olvidar ni por un momento que solamente las industrias mecánicas, la marina mercante propia, las poblaciones marineras y las pesquerías, permitirán resolver satisfactoriamente los problemas del porvenir…”. Señor director, comparto con usted la siguiente reflexión e imagen que se me reitera con creciente fuerza en mis pesadillas más recientes: Es sabido que siempre se vive en algún tipo de conflicto. Aunque este no sea armado, toma otras formas como son las de carácter político, social o de desarrollo. Y es allí donde me preocupa la actitud demostrada por nuestra Armada en las recientes compras navales a Francia, de las más importantes de nuestra historia. Si ante el grave conflicto social y de desarrollo que hoy vive el país, la Armada se alinea claramente a favor de los intereses franceses, enfrentándose a los argentinos por quienes muestra el máximo desprecio, ¿qué pasaría ante otro tipo de conflicto, por ejemplo, armado? ¿Para qué lado apuntarían nuestros cañones? ¿Por qué sería distinto en ese caso de lo que es hoy? Esto es mucho más grave que la corrupción que además se vislumbra en este caso francés. Señor, antes de despedirme necesito hacerle dos pedidos. Uno es de carácter personal y en nombre de otros marinos con quienes me he reunido hoy, Hipólito Bouchard, Luis Piedrabuena y Bartolomé Cordero. En nombre de ellos y el mío propio deseamos que no utilicen nuestros nombres para denominar a los OPV comprados fraudulentamente en Francia. Lo consideramos una afrenta personal y una traición a nuestros ideales, muy alejados de los intereses mezquinos que impulsaron esta decisión contraria a los altos valores de la fuerza naval nacional. Denunciamos que este uso indebido es una maniobra para pretender ocultar una traición al pueblo argentino al que se supone que la Armada debe defender. El último pedido es que no se interprete mi mensaje como escrito contra la Armada como institución, a quien no podría jamás referirme en duros términos. Sin embargo y sin duda, me refiero críticamente y con la máxima dureza a los desleales oficiales a cargo del proyecto OPV. Además, según entiendo, algunos de ellos ya retirados, continúan aplicando las mismas malas artes desde del actual ministerio de Defensa y de empresas navales públicas favoreciendo impúdicamente a una empresa finlandesa con el negocio de un buque polar y otra vez a la misma empresa estatal francesa (el astillero más corrupto del mundo) orientando la compra de submarinos por 3000 millones de dólares. La Armada debe sacarse a los malos camaradas de encima de inmediato o terminará siendo cómplice de estas nuevas traiciones.

Atentamente

Segundo Storni