25/07/2022
Armada cedió el varadero de la Base para el desguace de chatarra flotante

Provincia, Armada Argentina y el Consorcio Portuario de Mar del Plata concretaron la cesión del espacio donde se reducirán los barcos inactivos que hoy ocupan el muelle 2. Hace 40 meses habían firmado el mismo acuerdo, pero nunca pudo cristalizarse.

Revista Puerto - Mar del Plata - Desguace de buques pesqueros - Varadero de la Base Naval - 02
Por Roberto Garrone Fotos de archivo

En marzo de 2019 el entonces presidente del Consorcio Portuario, Martín Merlini, informaba del acuerdo celebrado entre la Armada Argentina y el Ministerio de Producción bonaerense mediante el cual se cedía por 40 meses el varadero de la Base Naval para que pudieran desguazarse barcos inactivos que se acumulaban en las secciones Cuarta y Quinta del muelle 2 del puerto local, y donde el propio Consorcio se encargaba de poner en valor el espacio para realizar las tareas. El objetivo era liberar 120 metros lineales de muelle para volcarlos a la actividad productiva de la flota pesquera.

Pasaron 40 meses y ni un solo barco subió al varadero de la Base para convertirse en chatarra mientras en el muelle 2 se sumaban barcos a la colección del cementerio flotante; algunos se hundían esperando que se pudieran concretar las obras de mejoras y el Consorcio realizaba inversiones por más de 5 millones de pesos, en tanto, un tercio de los muelles interiores del puerto estaban inutilizados ocupados por buques fuera de servicio.

El acuerdo firmado por Merlini y aprobado por el entonces Directorio era de imposible cumplimiento. Establecía que el cabrestante que se debía colocar para izar los barcos debía ser nuevo. Lusejo, la empresa de desguace a la que las armadoras entregaron las chatarras para que se encargue del trabajo, colocó uno usado que sacó del buque San Pablo, del grupo Caputo.

Los varales rotos por las distintas tareas que se habían realizado en el varadero, debían ser reemplazados ya que muchos estaban rotos desde la época en que se desguazó el Yerba I, el dique flotante de la propia Armada.

Cuando asumió la gestión de Gabriel Felizia estaban haciendo las pruebas de tiro del cabrestante que finalmente no fueron aprobadas por la Armada y hubo que llamar a representantes de los tres astilleros más importantes del puerto y la propia UTN para encontrar la punta del ovillo y arrancar de cero con la elaboración de una adenda al acuerdo original.

La Armada que hasta la tragedia del ARA San Juan permitía que en ese varadero se desguazaran barcos usando un malacate y pagando el alquiler con pintura para los muros de la Base, ahora exigía condiciones como si fuese un astillero privado.

“Jamás hubiese firmado ese acuerdo que impulsó Merlini”; dijo Felizia por aquellos días en que apuraba acuerdos con astilleros privados como para comenzar a liberar la chatarra. Así sacaron a los dos “Chiarpesca” en SPI y el “Mar Azul” en TPA. También se fue el “Harengus” a desguazar a Asia y esperan hace seis meses hundir al “Simbad”.

La gestión Felizia sumó veintiséis meses y el varadero de la Base siguió vedado para la chatarra flotante hasta el jueves pasado en que por fin las partes intervinientes rubricaron el contenido de la nueva adenda y tomó posesión del espacio en el que ha venido invirtiendo millones de pesos hace cuarenta meses. “La disposición final de cascos fuera de servicio permitirá recuperar frente de amarre y calidad operativa”, dijeron en el Consorcio a través de un comunicado.

Sin mencionar al cabrestante usado ni al cambio de varales en la estructura que sostendrá a los barcos que se pasarán a desguace –se intercambiaron las posiciones, los nuevos de la parte superior se colocaron en la parte inferior y esos deteriorados se arreglaron y colocaron arriba donde la exigencia es menor- tampoco la inversión final que demandó toda la obra ni el plazo de duración de la cesión del predio , el Consorcio informó que la entrega del varadero “llega con avanzadas obras de recuperación, mejoras y equipamiento de este espacio donde se realizará el corte y reducción de estos cascos que –en algunos casos desde hace más de una década- se encuentran fuera de servicio”.

Felizia resaltó la muy buena predisposición de la Armada Argentina y el pleno acompañamiento del gobierno bonaerense para haber alcanzado esta instancia fundamental, que es la toma de posesión del varadero.

Pasaron cuarenta meses desde la primera firma. Transcurrieron veintiséis meses desde que Felizia ocupa la presidencia del Consorcio y recién ahora la Armada firma la adenda para liberar el espacio. Pero es “buena predisposición”… Menos mal.

Se desconoce por el momento también cuándo comenzarán las obras y con qué barco. Hay varios candidatos en la lista. Los tres remolcadores de la propia Armada, que se incluyeron en el proyecto original cuarenta meses atrás y también asoma el “Magritte” que debería haberse desguazado en TPA pero el astillero lo venía postergando.

El Consorcio dice que ya estarían dadas las condiciones técnicas y operativas como para avanzar “a la brevedad” con el desguace del primer buque. La otra duda es si solo Lusejo tendrá injerencia en el varadero o esta demorada habilitación trae de la mano a nuevos actores del negocio de la chatarra.