25/07/2022
“Medidas y actitudes que se han tomado perjudican a la actividad pesquera”

CAIPA emitió un comunicado criticando duramente la política económica del gobierno, exponiendo el desfasaje entre el aumento del costo de vida, el ajuste del dólar y los aumentos salariales. Dicen que la situación económica no fomenta el desarrollo de la actividad y que puede arrastrarlos a una situación de quebranto.

Revista Puerto - CAIPA - 02

La Cámara de la Industria de la Pesca Argentina (CAIPA) emitió un comunicado explicando la delicada situación que atraviesa el sector exportador. Piden medidas que ayuden a reducir los efectos de la brecha cambiaria y la inflación, en concordancia con los reclamos de todos los sectores productivos del país. Exponen el desfasaje que se ha dado desde 2021 entre el costo de vida, el ajuste del dólar y los aumentos salariales. También realizan un análisis del aumento que han sufrido los insumos básicos de la industria que no guardan relación con la paridad cambiaria. A estos problemas comunes al industrial argentino suman aquellos relacionados con la conflictividad laboral, la ausencia del Estado en estas situaciones y la vigencia de convenios colectivos de trabajo perimidos. Además de reclamar una política económica que encauce el país y permita evitar que la industria ingrese en una situación de crisis, solicitan medidas puntuales sobre el ingreso de importaciones y la contemplación de la distancia al caladero que tiene la flota marplatense respecto de la patagónica.

“La industria pesquera argentina tiene mucho potencial para ser una generadora genuina de divisas para nuestro país si se adoptan medidas adecuadas para incrementar ese potencial.

Pero lamentablemente, diversas medidas y actitudes que se han tomado últimamente, solo pueden perjudicar toda la actividad pesquera y, además, poner a las empresas en situación de riesgo”, comienza el comunicado emitido por CAIPA.

Desde la entidad empresaria enumeran aquellas medidas de gobierno que afectan el desarrollo de la industria, como “un tipo de cambio no adecuado a la realidad económica”. En ese sentido señalan que en 2020 la ecuación fue equilibrada pero luego el desfasaje fue tornándose negativo.

Comparando la evolución de precio del dólar en relación con el índice de precios al consumidor podemos observar que, durante el año 2020, el dólar se ajustó en un 40,51% y en igual período el costo de vida se incrementó en un 36,2% por ciento. Aclaran que durante ese período el mayor incremento del valor del dólar quedó compensado por la reinstalación de los derechos de exportación.

Pero en el año 2021, el dólar se ajustó en un 22,07% mientras el costo de vida se incrementó en un 50,9% y la situación este año, como es de público conocimiento, no mejoró. En lo queva del año 2022, el dólar tuvo un ajuste del 21,91% y el costo de vida del 36,16%”, señala el comunicado que se basa en un estudio realizado por CAPECA.

“Si bien es cierto que los derechos de exportación reinstalados se han visto reducidos para algunos productos pesqueros, debe considerarse que sobre el valor del dólar oficial se deben considerar, en promedio, una disminución al 5% por esos derechos, para los productos que tienen industrialización, lo que agrava aún más el atraso cambiario”, indican.

“La importante diferencia entre la actualización del tipo de cambio comparado con el incremento del costo de la vida y, sobre todo, con los ajustes salariales, demuestra la evidente distorsión que está presentando en una variable económica que es fundamental para la actividad”, señalan desde CAIPA y lo explican con cifras que comparan el aumento de vida, el ajuste del dólar y el incremento salarial.

Comenzando por 2020 señalan que el tipo de cambio, como ya se dijo, se ajustó un 40,51%; el  costo de vida aumentó un 36,10% y los salarios aumentaron un 45%. En 2021 el ajuste del tipo de cambio fue del 22,07%, el costo de vida aumentó un 50,9% y los salarios un 45%. Y para lo que va del año 2022, el tipo de cambio se ajustó un 21,91%, el aumento del costo de vida ya alcanzó el 36,16% y los salarios tuvieron entre 45% y 50% de incremento.

“Como es fácil deducir, las diferencias entre esas variables lo único que lograron fue la pérdida de rentabilidad en las empresas y, en muchas situaciones, tener que producir con quebranto”, señalan desde la cámara. Por otra parte, “el esfuerzo” que destacan que han realizado las empresas, no logra dejar conforme a la clase obrera que a pesar de ello sigue corriendo a la inflación por detrás.

Este descontento ha sido generador de reclamos que suman, a los problemas financieros, conflictos sociales que entorpecen el normal desarrollo de la actividad generando pérdidas a las empresas, ya sea por días de trabajo perdidos o por incumplimientos comerciales en un mercado cada vez más competitivo.

En este marco, lo que identifican los empresarios como el principal problema es la desidia de los organismos del Estado, que en última instancia es el generador de la conflictividad por medidas económicas perjudiciales tanto para las empresas como para los trabajadores.

“Hasta la fecha no se ha logrado que los reclamos se encaucen ante las autoridades laborales competentes, y que las autoridades judiciales y policiales tomen las medidas que establecen las disposiciones legales vigentes para impedir ese tipo de medidas”, señalan los industriales remarcando el costo que implican dichos reclamos laborales.

Por otra parte, consideran que esta actitud de los entes estatales ha hecho proliferar la industria del juicio, complicando aún más la situación de las empresas y ha generado desinterés en expandirse: “los juicios por accidentes de trabajo, como consecuencia de una legislación que no busca reparar los daños que pueda sufrir el trabajador, sino favorecer lo que se ha denominado industria del juicio, lleva a los empleadores a limitarse cada vez más en contratar nuevos trabajadores”.

Otro aspecto que remarcan es la falta de actualización de los convenios laborales, que en algunos casos, datan de 1975 cuando la industria era otra: “la realidad de la pesca era totalmente diferente” indican y agregan que ello “hace que las empresas no sean proclives a incrementar sus dotaciones de personal”. Además, sostiene que el no reconocer la condición especial de esta actividad ha llevado a “una indebida aplicación de la legislación laboral general, se hayan creado distorsiones que son sumamente gravosas para la actividad”.

En el análisis del aumento de costos que ha sufrido en los últimos años este sector destacan el de insumos básicos para la industria como el combustible, el cartón, el nylon y realizan una comparación respecto de las divisas que ingresan por esta industria y las limitaciones a la importación que agravan la situación.

El combustible es el insumo con mayor impacto sobre los costos de la explotación pesquera y advierten los empresarios que las subas que ha experimentado no guardan relación con el

incremento del tipo de cambio: “En el período comprendido entre el mes de septiembre de 2021 y el mes de mayo de 2022, el gas oíl tuvo un incremento porcentual del 127,90% y en igual período, el tipo de cambio se ajustó solamente en un 24,3%”.

De acuerdo al informe citado elaborado por CAPECA, el aceite que utilizan los buques pesqueros tuvo un incremento en sus precios, durante el período comprendido entre los meses de febrero de 2020 y julio de 2022, del 256,3%; y en el mismo período, el tipo de cambio solo se ajustó un 110,1%.

Respecto de las subas que experimentó el cartón, indican que, en el caso de la caja máster utilizada por la industria, el valor se incrementó durante el período comprendido entre los meses de agosto de 2020 y lulio de 2022 en un 236,6% mientras que el tipo de cambio, solo en un 72,7%.

Por último, en referencia al aumento que experimentó el nylon utilizado por la industria, señalan que, entre enero de 2020 y marzo de 2022 tuvo un incremento del 175,3% y en igual período la variación en el tipo de cambio fue del 83,8%.

“Los ejemplos indicados demuestran un grave problema, originado por el incremento de los costos que ha tenido la industria pesquera y el valor de la divisa que recibe por las exportaciones que realiza, lo que está ocasionando graves perjuicios a la industria que es necesario se corrijan para que la misma pueda seguir con una actividad posible desde el punto de vista económico”, resaltaron los industriales.

Consideran que existe una grave distorsión de las variables económicas relacionadas con la actividad pesquera que afecta sus posibilidades de desarrollo y continuidad, por lo que, entienden, merecen ser consideradas de forma urgente por las autoridades del sector.

“Al exportar la pesca más del 90% de su producción, ello trae como consecuencia un resultado muy positivo en su comercio exterior, esto es que exporta mucho más de lo que importa”, señalan y citan como ejemplo los ejercicios de 2021 cuando el sector exportó 1.990.162.000 de dólares e importó por 215.015.000 dólares.

Los industriales entienden que el resultado positivo para el comercio internacional de la pesca, de 1.775.147.000 dólares, debiera propiciar la toma de medidas que faciliten “la importación de todos los productos y repuestos que necesita la pesca para desarrollar su actividad, ya que en la actualidad es sumamente complejo poder lograr la importación de esos insumos”.

Cerrando el comunicado desde CAIPA brindan algunos datos respecto de la pesquería de langostino con el objeto de demostrar que estos problemas generados por la falta de una política económica se dan en un contexto, además, poco favorable para la industria en materia de comercialización.

“Durante el año 2022, la exportación de langostinos, que representa un 60% del total de los ingresos del sector, ha sufrido una importante caída, tanto en la demanda del producto como en los precios que se abonan por el mismo”. La devaluación del euro, la inflación que afecta a Europa y la situación política originada por la guerra de Ucrania, han tenido su efecto en la caída de la demanda, reduciéndose en un 25% en el langostino entero, un producto en el que, agregan, “no existe rentabilidad alguna” (ver Langostino: el estado de los mercados y los problemas internos”).

“Por otra parte, el incremento de los costos de la mano de obra en relación al dólar ha conseguido que los langostinos que tienen proceso de industrialización, como las colas, el devenado, etcétera, hayan ido perdiendo el margen de rentabilidad que tenían”, indicaron y suman a ello que “la importante cantidad existente de la temporada anterior, más la que se produzca en la campaña actual, hará que las empresas tengan mucho capital invertido e inmovilizado”.

En este contexto, desde CAIPA solicitan que, mientras ensayan soluciones para encontrar un rumbo económico para el país, se tomen algunas resoluciones puntuales para el sector. Además de no limitar el ingreso de importaciones solicitan que se contemple, en el caso de la flota que opera en Mar del Plata, la distancia del caladero ante “el supuesto de restablecerse beneficios por las exportaciones desde puerto patagónicos”. A su entender ello compensaría el mayor gasto de combustible que tienen y los colocaría en igualdad de condiciones.