27/07/2022
No hay datos biológicos alarmantes en la pesquería de langostino

La temporada se presenta atípica en cuanto a la distribución del recurso, es posible que se haya adelantado o se encuentre en zonas donde todavía no ha sido detectado. Se cerró la subárea 7 y se empezarán a prospectar las subáreas 4 y 5. Se descarta un cierre de la pesquería.

Revista Puerto - INIDEP - Langostino - 02
Por Karina Fernández

La temporada de langostino se viene desarrollando con normalidad desde el punto de vista del volumen de capturas, pero les cuesta más que en otros años encontrar grandes concentraciones de langostino de talla comercial. En estos momentos la flota se encuentra concentrada en el norte sobre el margen exterior de la Veda de Merluza, una situación similar se dio en los años 2019 y 2021; ello podría responder a una estrategia de supervivencia del recurso que escapa a mayor velocidad de la presión pesquera o puede suceder que al encontrarse más disperso no se logra encontrar aún grandes concentraciones. Es muy habitual en esta temporada la presencia de langostino chico y por ese preciso motivo se decidió el cierre de la subárea 7. Ahora se prepara una prospección en las subáreas 4 y 5 sobre el margen norte de la veda de merluza. Por el momento nada indicaría un cierre temprano de la temporada.

A mediados de julio de 2019 las capturas habían alcanzado nada más que a 82 mil toneladas y la flota se aglutinaba al norte de la Veda donde había encontrado una alta concentración de ejemplares adultos. Ese año se llegó a 215 mil toneladas. En 2021 sucedió algo similar, encontraron una alta concentración de langostino en el paralelo de 41º Sur. Los motivos por los que se encuentra langostino en el norte en esta época aún no están determinados.

Pero ya el año pasado los biólogos señalaron que una de las hipótesis que manejaban era que, ante la presión pesquera, el langostino viaja más rápido: “No sabemos exactamente si esto tiene un impacto, pero es probable que si es porque lo persiguieron el langostino no baje a comer, coma a media agua y la energía que tiene que poner para la reproducción la ponga para nadar y, además, la calidad de comida no es la misma que la del fondo. Podemos entonces encontrar langostino de buen tamaño que no da abasto para reproducirse, es una de las teorías que tenemos”, indicó con prudencia Juan de la Garza en una entrevista realiza por este medio (ver Preparan campaña de langostino en el norte, donde hoy muchos pescan).

Por otra parte, en el informe de indicadores y en el último de campaña, los investigadores también han comunicado que encontraron como característica destacable que mucho langostino no era hallado sobre el fondo en los horarios habituales, lo que podría indicar un cambio en el comportamiento. Es probable que la hipótesis que se venía planteando se compruebe, pero seguramente el cúmulo de información todavía no es suficiente para aseverarlo.

Lo que sí se ha planteado con certeza es que la pesquería viene decayendo desde 2017. Desde ese año la biomasa ha caído un 27% por debajo de la estimada inicialmente y ya han recomendado que, cuando la baja llegue a un 40%, se deberán tomar medidas drásticas para reducir el esfuerzo pesquero.

Con un esfuerzo pesquero sostenido como el que se está dando, las posibilidades de acercarnos cada vez más a ese límite no podrían estar lejos. Es por eso que los consejeros ensayaron este año un plan de contingencia, ante la posibilidad de que en la temporada que viene las capturas deban reducirse.

De todas formas y a pesar del gran número de barcos que operan en la pesquería, desde el INIDEP han señalado que, si se explota de forma responsable, es decir se realizan buenas prácticas pesqueras: no se arrastra más del tiempo permitido, no se sobrepescan juveniles y se deja escapar a las hembras maduras o los ejemplares en muda, se puede mantener una pesquería de aproximadamente 200 mil toneladas de buena calidad.

Lo que también han dejado claro es que no se puede pensar en volver a tener capturas de 250 mil toneladas porque no es sostenible, ni soñar con una pesquería de más de 300 mil toneladas. Solo cambios en el ambiente podrían producir una explosión de esa magnitud o por el contrario podrían producir una drástica disminución del recurso. Pero por fortuna hasta el momento el INIDEP no ha detectado cambios abruptos.

La flota se encuentra concentrada mayoritariamente, desde hace unos días, al norte de paralelo de 42º Sur y en el paralelo de 41º Sur donde hallaron concentraciones con buenos rendimientos y de buen tamaño. Otra parte de la flota se concentraba, hasta ayer, al norte de la subárea 7 a la altura del paralelo de 43º Sur con menores rendimientos y con tallas chicas, por lo que ya se ha decidido el cierre inmediato desde la tarde de ayer y por 15 días.

Las subáreas que se prospectarán son las que se encuentran más al norte de la zona de veda, a la altura del paralelo de 42º y entre los meridianos de 60º 61º Oeste, que coincide con la zona por fuera de la Veda en la que se encuentra operando la flota. Se verá cuáles son las condiciones del recurso en esta área y se determinará si es factible la apertura.

Al 20 de julio se llevaban descargadas 96 mil toneladas, la cifra está dentro de lo que se espera para esta altura del año. Nada por el momento indicaría un cierre de la pesquería, todavía restan más de dos meses de temporada y desde el INIDEP no han realizado ningún tipo de alerta por el momento, más allá de las referidas a la imperiosa necesidad de explotar el recurso de forma responsable para no acelerar el proceso de reducción de la biomasa observado.

Los resultados que arroje la campaña que en este momento se está realizando a bordo del buque Mar Argentino en aguas del Golfo San Jorge y áreas adyacentes, serán determinantes para conocer cuál es el estado del recurso. El modelo debió adaptarse a las prestaciones de este barco que no son las mismas que ofrece el buque Angelescu, en el que se debería haber realizado, pero aseguran que se ha logrado un ajuste certero para la evaluación.

Las publicaciones alarmistas que se han visto en los últimos días carecen de rigor científico y por lo tanto de sustento. Considerar que el langostino solo está en manos de la naturaleza y que se podría estar ante un inminente cierre de la pesquería, carece de seriedad y solo atenta contra el trabajo denodado que realiza las biólogas y biólogos del Programa de Langostino del INIDEP.