18/08/2022
Diseñan trampas como alternativas para la pesca artesanal en el sudeste bonaerense

Las concibieron integrantes del Programa Artes de Pesca del INIDEP que comenzaron a probar cuatro modelos para definir el más eficaz. La iniciativa forma parte de un Proyecto del Ministerio de Ciencia y Técnica que concluye con la distribución de cuarenta trampas entre pescadores de Monte Hermoso y Pehuén-Co.

Revista Puerto - INIDEP - Tracker Willie - 02
Por Roberto Garrone

“Las medidas las pensamos para que la estructura pueda hacerse con dos varillas de dos metros de hierro del 14”, cuenta Sebastián Pisano, uno de los integrantes del Programa Artes de Pesca del INIDEP que trabaja en el diseño de trampas para pescadores artesanales del sud este bonaerense.

“No desperdician nada y no necesitan comprar más para usar solo unos centímetros. Los pescadores artesanales saben hacer muchas cosas y no tendrán problemas en soldar las varillas para conformar la trampa, pero por ahora estamos viendo cuál se adapta mejor en las pruebas que hemos hecho con los trackers”, dice Sebastián, que lleva diez años trabajando en el Instituto.

Artes de Pesca fue convocado por Andrés Jaureguizar, investigador de la Universidad Provincial del Sudoeste, quien a su vez forma parte del Proyecto Vulnerabilidad de la pesca artesanal del sudoeste bonaerense: estrategias de acción en Monte Hermoso y Pehuén-Co.

Con financiamiento del Ministerio de Ciencia y Técnica -1,5 millones de pesos- la idea es no solo diseñar la trampa sino luego construir cuarenta para ser distribuidas entre los pescadores de la zona. Si bien son muchos más de esa cantidad, el objetivo es distribuir tres o cuatro a cada uno.

“Ellos pescan principalmente gatuzo durante la primavera y verano. Ahora también, pero requiere de mucho esfuerzo, costos y riesgos elevados para colocar los paños de enmalle. La intención con las trampas es brindarles otras alternativas en baja temporada”, explica el investigador en su gabinete, donde recibió a REVISTA PUERTO.

El programa es dirigido por el Ingeniero Ricardo Roth y también participa Ángel Di Leva. Entre los tres crearon las alternativas de trampas, todas rígidas, pero algunas de una boca y otras de dos. Un modelo es de 1,50 metros x 0,80 x 0,60, que puede ajustarse a 1,20 metros x 0,80 x 0,60. “Se pensaron según la manga de la embarcación, para que se coloquen paradas”, cuenta Pisano.

La primera prueba se realizó a principios de mes en el tracker Willie, a pocas millas de Mar del Plata, donde se colocó la trampa entre los 10 y 12 metros de profundidad. “En la zona de Pehuén-Co y Monte Hermoso hay fondos duros donde pueden funcionar. Nosotros hemos capturado besugo, brótola, congrio, mero, pero podrían pescar algún salmón, corvina”, advierte Sebastián. “El tiempo de puesta pueden ser de dos a tres horas. Pero también pueden dejarlas de un día para el otro si viene mal tiempo”.

El señalamiento en el mar es un tema que quedará en manos de los propios pescadores. En Artes de Pesca saben que las boyas salen caras y una bandera llama mucho la atención. “Se puede señalizar con una botella, con un bidón… pero siempre está el riesgo de que alguien pase y levante a ver qué hay abajo”.

El contacto de los investigadores con los pescadores se dio el mes pasado en las jornadas de fortalecimiento de la pesca artesanal que se realizaron en Monte Hermoso y apuntó a capacitar y fortalecer a dicha comunidad. Asistieron pescadores de Bahía San Blas, balneario El Cóndor y Los Pocitos.

“Se las mostramos, no las dejamos porque primero queríamos probarlas nosotros. Pero ellos ya pensaron alternativas donde poder usarlas en distintas épocas del año. Es una alternativa al enmalle, otra herramienta para que puedan trabajar con menos riesgos en otoño e invierno”, agregó.

Por el momento los investigadores no se han enfocado en el volumen de captura, pero creen que podría almacenar un par de cajones cada una. Por ahora observan si entran o no entran, la altura de las bocas.  La carnada es caballa o anchoíta molida que se va disolviendo. Para más adelante evaluarán los colores de los pinches que se colocan en la boca e impiden que los que ingresen, salgan.

En las siguientes salidas de prueba seguirán trabajando para optimizar el manejo operativo de las trampas en las embarcaciones. “Se levantan a mano y a mayor profundidad, más pesadas se ponen. Muchos ya tienen un virador o un rodillo, eso les sirve para levantar los equipos”, dice Pisano.

Una de las próximas salidas será en la propia costa de Monte Hermoso a bordo de alguno de los trackers de los pescadores. “Son ellos los que pasan mucho más tiempo en el agua y de ellos nos nutrimos para poder avanzar en alternativas más óptimas. Después ellos las usan como lo crean más conveniente”, completa el investigador.

Si el proyecto se afianza y crece, en una siguiente etapa se buscará enseñarles a tejer los paños para que puedan hacerlos ellos mismos en lugar de comprarlos hechos o adaptar y reutilizar algunos ya usados.