04/08/2022
Primeras descargas de magrú en Mar del Plata

Completaron marea el “Júpiter II”, el “Rocío del Mar” y el “Veraz” con pescado de buena calidad capturado en la zona de El Rincón. Materia prima que abastecerá a las conserveras locales. Marcas tenues en el comienzo dela zafra.

Revista Puerto - Mar del Plata - Magru - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

Después de rastrearlo sin éxito durante un par de días, finalmente el grupo de barcos que había salido en su búsqueda encontró magrú sobre el paralelo de 41º10´ Sur y el meridiano de 61º 10´ Oeste en la zona de El Rincón y pudo completar bodega, que comenzó a descargarse el martes por la noche en el muelle Deyacobbi.

El primero en amarrar fue el “Júpiter II” que llegó a puerto minutos después de las 20:30 con 3.130 cajones de magrú. Pedro, el encargado de monitorear la descarga, reveló que había salido a zona de pesca el 29 de julio.

Miguel Di Costanzo, propietario del buque, confesó su alegría por la abundante captura. “Estábamos preocupados porque no lo encontrábamos, pero por suerte se dio, ubicamos una marca y pudimos completar, aunque por ahora no son nítidas, no está concentrado”, dijo ante la consulta de REVISTA PUERTO.

El magrú en la bodega del “Júpiter II” se entregó en partes iguales para “La Campagnola”, “Indupesa” y “Coopeca”, tres de las cinco conserveras que siguen en pie. El precio estimado de compra fue de 165 pesos por kilo, un valor que se ubicó dentro del rango que habían planificado desde el sector conservero.

A las pocas horas descargaron el “Rocío del Mar”, que suele entregar pescado a “Marbella” y en la mañana del miércoles lo hizo el “Veraz”. “No compramos mucho en esta primera marea porque justo nos llegó un camión con anchoíta del sur. La semana que viene vamos a comprar”, dijo Emiliano Rosso Quesada, gerente de Marechiare.

La carga del “Júpiter II” salía de la bodega con el trabajo de los estibadores de “Cootapez”, una de las empresas de estiba habilitadas por el Consorcio. Había seis trabajadores en bodega y otros seis en muelle y camiones.

El primero salió con 270 cajones bajo un cielo plomizo y brumoso que patinaba de humedad la caja térmica del camión y le confería un color espacial en medio de la noche. “La estamos pasando mal, compa”, me dijo uno de los operarios, que guinche en mano, vigilaba que la lingada termine dentro del camión, donde dos compañeros lo acomodaban con los otros. “Trabajamos una vez por semana, cada vez que entra este barco”.

En realidad, el primer barco que entró a puerto con magrú no fue el “Júpiter II” sino el “Calleja”, que pintado de rojo descargó en el muelle el martes después de las 3 de la tarde. Desde REVISTA PUERTO habíamos ido a ver esa descarga como la del bautismo de la temporada pero hubo poco pescado para ver.

“Entramos con apenas 500 cajones de los cuales solo 70 fueron de magrú”, contó el armador mientras esperaba ansioso noticias del oficial de máquinas. “Se salió la chaveta del guinche y preferimos regresar. La encontramos (por la caballa) a último momento. Después la tocaron los otros barcos”, reveló.

Con las marcas de magrú consolidadas, es posible que nuevos buques se sumen a la temporada para tranquilidad de los conserveros.  El “Calleja” buscará revancha y el “Leal”, el “Padre Pío” y el “Franca” podrían ser algunos de los que se sumen a la flota.