14/09/2022
Las dos caras de la temporada comercial del langostino

Mientras en el sector fresquero la temporada 2022 se presentó muy buena en ventas, para los congeladores la situación es preocupante, gran parte de lo capturado sigue en cámara y no hay pedidos desde el exterior, a lo que se suma una baja en el precio del 30% que los lleva a exportar por debajo del valor de referencia.

Revista Puerto - Chubut - Puerto Madryn - Descarga de langostino
Por Karina Fernández Fotos de archivo

La flota congeladora enfrenta una de sus peores temporadas comerciales: las restricciones sanitarias de acceso al mercado chino han sacado de juego a varias empresas y las pocas que están en condiciones no reciben pedidos de cotización. Por otra parte el mercado europeo, golpeado por la guerra en Ucrania, ha bajado el consumo y los compradores todavía tienen stock de un langostino que pagaron a un precio 30% más elevado del que hoy se ofrece. Ahora las esperanzas están puestas en los próximos veinte días para cerrar operaciones comerciales con vistas a las festividades de fin de año. A la crítica situación ahora se suman posibles problemas impositivos por estar vendiendo por debajo del precio de referencia que toma Aduana para aplicar retenciones. En el otro extremo, el sector fresquero tuvo una gran temporada de ventas, con un precio más bajo que el del año pasado, pero con importantes volúmenes de venta que los dejará pronto sin stocks.

“Esta ha sido de las peores temporadas comerciales que se han visto”, señala un importante operador del langostino congelado a bordo y su apreciación coincide con la de otros referentes del sector: “es la zafra de la plegaria”, “está en caída libre” y “es un desastre”, son otras de tantas definiciones similares que se escuchan al consultar a los empresarios tangoneros congeladores.

Todos tienen stock y sospechan que podrían llegar con langostino en cámara al próximo año; se lleva vendido alrededor del 50% de lo capturado y con un precio 30% más bajo que el del año anterior. Por eso todos están esperando que la temporada termine para ver si el precio logra estabilizarse al menos 6 dólares FOB y comienza a activarse el mercado.

“Estamos muy preocupados porque no hay volumen de ventas y los precios se están ubicando en los de 2020. Hasta han llegado a ofertar 5,50 dólares, es una locura, pero si alguien se atreve a ofrecerlo es porque alguien se lo ofreció primero… pero además la oferta no la hacen por una compra voluminosa sino por 100 o 150 toneladas”, señala un comercializador.

A principio de año parecía que China volvería a demandar como lo había hecho en otros años, pero no se reactivó. Con los exigentes protocolos sanitarios que requiere el ingreso al mercado chino, muchas empresas quedaron fuera y del reducido grupo que se encuentra en condiciones de exportar, solo unas pocas lograron hacerlo. La producción propia y la importación de vannamei pueden haber contribuido a la ausencia de demanda.

A la falta de interés del gigante asiático se sumó la crisis europea y el efecto sobre las ventas fue fuerte. La guerra de Ucrania trajo inflación, caída del euro, aumento en las tarifas energéticas y su consecuente caída en el consumo. Las familias tienen menos ingresos y el langostino congelado a bordo es un producto que ya no todos pueden comprar.

En España, que es su principal mercado, pero también en Italia y otros países de Europa la disminución de las ventas ha generado que todavía haya stock en las distribuidoras; y además, de un langostino que pagaron sustancialmente más caro el año pasado, lo que alienta mantener la calma y especular con que el precio siga bajando.

El sector del congelado tiene ahora puesta las esperanzas en el Año Nuevo Chino y en las fiestas de fin de año en Europa, pero el tiempo corre y no llegan los pedidos. Se esperaba a esta altura de septiembre ya estar cotizando porque el tiempo para armar los despachos no puede superar la última semana de octubre, pero hasta ahora los compradores no han dado señales. “Quedan poco más de quince días para poder llegar a tiempo con la distribución y no hay ventas”, lanzan con preocupación.

El precio, como dijimos, tuvo una retracción del 30% y esto además del impacto comercial, estaría generando un problema fiscal extra para el sector. El precio de referencia que toma la Aduana para aplicar las retenciones está por encima del precio de venta por lo que deberán tributar por un importe superior al que obtuvieron por el langostino, pero además podría ser considerado como subfacturación.

Las variables macroeconómicas externas son inmanejables pero las internas tampoco dan respiro. La disparidad cambiaria, la inflación y el consecuente aumento de costos también han hecho mella en un sector golpeado. Hoy aseguran que están trabajando a costo y que no tienen margen para bajar el precio. Por eso preocupa qué pueda suceder en la próxima temporada, en la que además deberán competir con el langostino entero de Chubut.

“Si llegamos a la próxima temporada con stock sin vender o stock en los mercados vamos a estar en problemas, arrancaremos mal. Pero esto es el mercado y mañana pueden cambiar algunas condiciones y acomodarse”, concluye optimista a pesar del panorama un operador con años de experiencia.

Ante las adversidades, al sector no parece quedarle otra que desarrollar estrategias comerciales para defender el precio y mejorar las ventas, pero todo indica que esa tampoco será una tarea sencilla: “Hemos intentado trabajar juntos todo el año, pero no hubo forma de fijar parámetros, no nos pudimos poner de acuerdo y fue muy perjudicial. Propusimos dejar de pescar el 15 de septiembre, pero no quisieron, tenemos que ser más vivos, ahora lo que nos queda por hacer es no pescar en el norte y salir con el precio unificado”, señalan históricos operadores del sector.

La contracara del fresquero

“Vendimos todo lo capturado, creo que 20 días después de que termine la zafra no queda nada en stock, lo único que nos preocupa es llegar a cumplir con los compromisos asumidos”, señala un actor del sector fresquero y se transforma en la contracara de los congeladores que tiene las cámaras llenas de langostino. En este caso también hay coincidencia entre diferentes actores relacionados con la actividad extractiva.

Este año calculan que el sector fresquero habrá capturado un 25% menos que en 2021 y han logrado vender todo a buenos precios, aunque un poco inferiores a los del año pasado. En este sector no quieren saber nada de dejar de pescar y no coinciden con que el fin de la zafra que piden los congeladores sea una solución justa.

“No se ponen de acuerdo con el precio mínimo, eso es lo que tienen que hacer porque cuando está la zafra hay que pescar. Si no, es una estrategia cara porque le impide pescar al que puede y le conviene hacerlo, que además da trabajo en tierra”, señala un operador comercial.

La diversidad de mercados y productos consideran que es lo que le da mayores oportunidades comerciales al langostino de los fresqueros. Este año se concretaron ventas a distintos mercados de bloque de cola 1 por encima de los 8 dólares; las bolsitas de langostino con cáscara de 2 libras entre 9,50 y 10 dólares. El pelado y devenado se cotizó entre 11,50 y 12,50 dólares y en bolsas pequeñas llegó a más de 13 dólares, siendo estos todos valores con flete incluido.

El principal mercado fue el europeo, que buscó productos con valor agregado, especialmente España, pero también Holanda, Italia, Inglaterra y Grecia. Estados Unidos todavía es un mercado secundario pero este año ha generado una demanda interesante de colas para reproceso; ahora se frenó un poco, pero creen que será uno de los primeros mercados en levantarse. Por otra parte, Perú mantuvo su demanda y a China solo han podido exportar las empresas que cumplen con los requisitos sanitarios, pero algunas han logrado colocar volúmenes importantes.

Este año a puerto no llegaron muchas colas rotas y los compradores debieron optar por comprar colas enteras para reproceso. La buena noticia es que, al parecer, los rindes fueron mejores y podría ampliarse un mercado que exige calidad y genera mayor rentabilidad. Lo que, si se condice con buenas prácticas y no con descartes a bordo, será positivo no solo en lo comercial sino también en lo biológico.

A diferencia del panorama desalentador que presenta el sector congelador, en el fresquero festejan los indicios de un mercado firme y en expansión, en el que la demanda es mayor que la oferta y hay margen de rentabilidad. Parece un excelente momento para ajustar todos aquellos aspectos que hacen al manejo responsable del recurso, para que la prosperidad pueda perdurar en el tiempo.