08/09/2022
Magrú: mayor abundancia y demanda sostenida en conserveras

Las descargas crecieron un 36% hasta agosto a partir del crecimiento en número de barcos que operan sobre el recurso. Ejemplares adultos de 35 centímetros en promedio que la industria paga 150 pesos el kilo. Las seis conserveras ya están congelando para la temporada baja. El INIDEP terminó la campaña recientemente.

Revista Puerto - Magru - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

A diferencia del año pasado cuando, luego de un comienzo auspicioso de temporada, las concentraciones de magrú se dispersaron tras un período prolongado de mal tiempo, impidiendo que la flota las pudiera encontrar, este año a casi un mes de haber iniciado la zafra el panorama es diametralmente opuesto.

Las descargas hasta el 31 de agoto pasado alcanzaron las 3.899 toneladas, un 36% más que el año pasado para la misma fecha. La flota que opera sobre el stock al sur del 39º Sur se compone de más de una docena de buques que realiza la totalidad de sus lances en el área de El Rincón.

La abundancia de magrú es absorbida por una industria conservera que, ante el fracaso de la zafra pasada, se encuentra obligada a reposicionar stocks y atender también una demanda insatisfecha del mercado interno. Supermercados y mayoristas por la restricción de dólares para importar requieren del salvataje de la industria nacional.

Una de las fábricas que se abocó a la producción de caballa es La Campagnola, que a partir de esta abundancia diversificó el enlatado de atún, su principal producto.  “El volumen de producción de caballa varía cada año, dependiendo de la disponibilidad de la materia prima, siendo el objetivo en 2022 fabricar durante un período de tres meses. Una parte de la producción es realizada en directo durante la temporada y gracias a los túneles de frío también es posible congelar y producir a lo largo del año”, confirmaron desde la empresa ante la consulta de este medio.

El viernes pasado finalizó la campaña que sobre el recurso hizo el Proyecto Pelágicas del INIDEP a bordo del BIP “Mar Argentino”. El informe final estará en un par de semanas pero Claudio Buratti aseveró que los resultados fueron muy buenos.

“Reflejan lo que está pasando. La mayor abundancia se concentra en la zona de El Rincón sobre la isobata de 50 metros y, a diferencia del año pasado, esta temporada hay muchos más barcos operando sobre el recurso con muy buenos rendimientos”, aseveró. Las mayores concentraciones se hallaron en el área comprendida aproximadamente entre los paralelos de 40º15´y 40º30´ y entre los meridianos de 60º30´y 60º50´Oeste.

A la flota de fresqueros tradicionales que siempre pesca magrú a esta altura del año, como el “Júpiter”, “Argentino”, “Padre Pío”, “Rocío del Mar”, “Franca”, “Leal” y “Veraz”, también se sumó el “Niño Jesús de Praga” y algunos costeros como el “Don Pancho” “Francesca” y “Fides Fe”.

Cesar Cicciotti celebra la abundancia pero prefiere mirar el otro lado de la ecuación, el aumento significativo de costos que le quita rentabilidad a cualquier operatoria: “Mantenimiento de barco, redes, combustible, descarga que ya supera el 70%, víveres, insumos, sueldos, cargas sociales, y el resto de las cosas que tenemos que pagar”, dijo el armador del Padre Pío y el Niño Jesús de Praga, quien aseveró que el precio en muelle alcanzaba los 115 pesos.

En las conserveras están más que conformes con el volumen de materia prima y destacan que el precio bajó en los últimos días de 165 a 150 pesos el kilo en tanto se esperanzan con que siga bajando unos pesos más. Todas están congelando producción para la baja temporada.

“Son ejemplares de 35 centímetros con muy buen rendimiento”, subrayó Leandro Rosso Quesada, de Marechiare. En la conservera ya hicieron un millón de latas y proyectan terminar el año con más de 3 millones de latas llenas. Compran magrú del “Padre Pío” y también les entrega el “Argentino” del propio Grupo Veraz.

La temporada 2022 de magrú parece darles la razón a los investigadores del INIDEP, quienes nunca pusieron en duda la abundancia de la especie. Solo debía ampliarse la flota que saliera en su búsqueda hasta encontrarla.