27/09/2022
San Antonino, otro barco que se desguaza en gradas privadas

En Mar del Plata TPA cumple el compromiso asumido con el Consorcio Portuario y puso en seco al fresquero de 27 metros. Lo mismo había hecho SPI con los Chiarpesca 56 y 57. Hace veinte días que el Magritte está en el varadero de la Base Naval pero las tareas aún no comenzaron.

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Más de un año después de haber puesto en seco al “Mar Azul”, el fresquero de altura de 42 metros, perteneciente a la empresa Moscuzza, las gradas de TPA volvieron a recibir un pesquero inactivo para que sea desguazado en sus instalaciones.

Se trata del buque “San Antonino”, un fresquero de casi 27 metros, que estuvo inactivo durante varios años en la sección 11 del Muelle 3 del puerto marplatense. El barco de “Mar de Leiva” (Caputo) no salía de la terminal marítima desde el 1 de febrero de 2013, y su plan de desguace fue aprobado días pasados por la propia Prefectura Naval Argentina.

La cesión de espacio por parte de TPA se enmarca en un acuerdo celebrado con el Consorcio Portuario como estrategia para ir liberando espacio operativo a partir de acuerdo con astilleros privados.

La administración portuaria gestionó la liberación de artefactos navales inactivos que ocupaban las gradas del varadero y eso le permitió a TPA incrementar su espacio operativo para el trabajo de reparaciones.

Como contrapartida debieron ceder espacio para el desguace de dos barcos abandonados, cosa que están cumpliendo ahora. El mismo esquema aplicó el Consorcio con SPI aunque ahí el desguace de los Chiarpesca 56 y 57 se realizó en un menor tiempo.

“Este año superaremos los 22 barcos reparados en el año. Deberíamos haberlo subido antes pero las reparaciones fueron más profundas de lo que imaginamos y recién ahora tenemos un hueco”, dijo Facundo Godoy, de TPA, sobre la llegada del San Antonino.

A diferencia del “Mar Azul” en que intervino la empresa Lusejo en las tareas de desguace, este barco acordó con la firma Taller Naval Bicentenario para que lo reduzca. Se estima que las tareas demorarán cerca de un mes.

De acuerdo a fuentes conocedoras del negocio, los tiempos en espacios reducidos como las gradas de astilleros donde fue colocado el “San Antonino” se extienden mucho más que en lugares abiertos como puede ser el propio varadero de la Base Naval.

En este contexto el esquema del negocio pierde rentabilidad, ya que se extienden las horas hombre de trabajo para su reducción y es necesario la presencia permanente de profesionales del área de Seguridad e Higiene para monitorear las tareas.

El negocio de la chatarra naval tampoco atraviesa un buen momento. “Hace un año el cartón valía un 30% de lo que se pagaba la chatarra. Ahora el cartón vale un 70% más”, precisa Carlos Huegues, el representante del taller de desguace. “En el San Antonino el costo del desguace no se paga con el barco porque estaba desmantelado y los motores se los quedó el armador”, explicó.

En el predio de la Armada los trabajos en el “Magritte”, el barco de Solimeno, no avanzaron más allá de que el buque ocupa el espacio hace más de veinte días. Ese será el primero que Lusejo desguace en el lugar, aunque antes debe renovar el certificado de su grúa y que le aprueben el plan de gestión ambiental de desguace.