23/11/2022
Abundancia de merluza activa las fábricas y el trabajo en tierra

En Mar del Plata la flota fresquera opera a pleno sobre el recurso y las fábricas están trabajando con continuidad. Suben los costos laborales pero el precio de la merluza entera en muelle se mantiene. El mercado externo enfrenta caída de precios y en el interno no se despierta la demanda.

Revista Puerto - Mar del Plata - Merluza - 02
Por Roberto Garrone Fotos Diego Izquierdo

En estos meses entre el epílogo de la zafra de langostino en aguas nacionales y las fiestas de fin de año, la merluza vive uno de sus momentos de mayor protagonismo en los muelles del puerto de Mar del Plata y las calles donde late su industria de reproceso.

Los barcos apurados en cumplir con su cupo, más la cuota social que reciben otros fresqueros de altura generan un mayor movimiento en las plantas y frigoríficos. Pero acá asoma la paradoja: no hay demanda suficiente para absorber el crecimiento de la oferta de pescado fresco que llega en la bodega de los barcos.

“Mirá los remitos… van a 14 plantas diferentes”, contaba el responsable de la descarga de un buque fresquero de menos de 3 mil cajones la semana pasada, para exponer los problemas a la hora de vender la merluza.

“Un barco de 5 mil cajones multiplica esos problemas. Ante la falta de compradores va vendiendo la bodega en cuotas, como puede en varios días. Eso demora la operatoria y nos quita rentabilidad”, explica un armador.

“Te piden por favor que les levantes el pescado, pero no bajan los precios”, sentenció un placero que manda a cortar a distintos establecimientos.  Esta semana, feriado incluido y con muchos barcos amarrados en muelle, el precio no bajó de los 145 pesos más IVA para exportación.

“Preguntale a cuántos días son los cheques: 30 y 60 días. Todos especulan con los barcos y ya los cajones no tienen más leche que repartir”, graficó otro armador consultado, que prefirió que su nombre no trascienda.

En las últimas horas uno de los buques que ingresó a puerto fue el Wiron IV. Su armador, Guillermo Soldini, asegura no tener problemas para vender su bodega. “Los barcos que hacemos todo el año merluza vendemos siempre a los mismos clientes. Yo reparto un 30 por ciento para plaza y un 70 por ciento a frigorífico. Y cuando viene el San Matías de aguas nacionales sumo esos cajones al mismo esquema”, remarcó.

Soldini igual reconoce que estos días serán un poco complicados y habrá pescado que costará colocar. “Complicó un poco las cosas el feriado del lunes y que jugara Argentina. Hoy (por ayer martes) en algunas plantas fueran pocos fileteros”, asegura.

Agustín Aicega, presidente de Cafrexport y también al frente de Frigosur, puede dar fe de todos estos fenómenos que ocurren en el puerto de Mar del Plata. Aumento de oferta, precios del pescado que se mantienen y falta de lugares donde reprocesar la materia prima ante el aumento de la actividad.

“Este domingo me preguntaron si tenía camiones para levantar más pescado. Pese al feriado trabajamos como lo hicieron varios socios de la Cámara. Hay que aprovechar cuando hay trabajo”, dice el empresario, sentado en su oficina.

En la planta, los primeros trabajadores que llegan luego de la derrota de Argentina regalan caras largas. Un grupo de envasadoras calibra y envasa filet de merluza que Frigosur manda a cortar a dos cooperativas, “San Julián” y “Libertad”.

“La semana pasada estuve buscando quién podía cortarme pez palo y no pude conseguir: todos están trabajando bien. Hubo muchos días sin variado costero porque la flota no pudo salir por los fuertes vientos. Pero entro jueves y viernes y no lo pude levantar por no encontrar donde cortarlo”, reconoce Aicega.

En Frigosur suelen levantar 600 cajones de merluza diariamente. Ahora una de las plantas de corte hace mercado interno y ven reducido su volumen de reproceso. En la planta de Brumana al 300 se hace el trabajo de calibración, envase y congelado, también tercerizado en cooperativa.

Aicega reconoce que en el invierno trabajaron menos merluza que años anteriores aunque pudieron ganar actividad con la corvina que trabajaron para terceros. “Acá hay que moverse porque si te quedás quieto los costos te pasan por arriba. Nosotros replicamos los reajustes del sindicato (por el SOIP) pero el problema es trasladarlo a los precios al exportar toda la producción”, subraya.

El aumento de costos y un tipo de cambio que no acompaña la evolución inflacionaria son problemas a los que ahora se suma la caída en el precio internacional de la corvina entera y la merluza. Esta especie había subido sustancialmente luego de la invasión de Rusia a Ucrania.

Aicega lo pone en números para ejemplificar el derrumbe. “Llegó a estar 4400 dólares el interfoliado de 60 a 200 gramos a Brasil, hoy hay colegas que ese mismo producto lo venden a 3500 dólares. Nosotros tenemos un costo de 3800 dólares y podemos venderlo un poco mejor pero no sé hasta cuándo porque los precios siguen cayendo”.

Fue noticia estos días la pasada de largo del portacontenedores “London Trader” ante la falta de carga exportable. El Presidente de Cafrexport asegura que las exportaciones de merluza a Europa, que habían aumentado luego del conflicto bélico, se han desacelerado. Cree que los precios seguirán bajando porque hay mucho pescado en el mercado local.

Brasil sigue siendo el principal destino de las exportaciones de merluza, principalmente desde la industria marplatense, y los precios copian la curva descendente que evidencian en Europa. Aicega confía en que la llegada de Lula al gobierno evite todos los contratiempos que tuvieron muchos frigoríficos para ingresar sus cargas por la frontera terrestre.  “Si se solucionan querrá decir que todo fueron decisiones políticas de la anterior administración”, dice el industrial.

Sea por el cambio de gobierno o las compras previas a Navidad, el mercado brasileño no ofrece buenos precios pero hay una demanda que no se advierte desde Europa. “Estamos haciendo interfoliado y también filet IQF en bolsitas de distinto peso. Eso nos da un margen mayor y si bien lleva más trabajo y no siempre hay demanda, intentamos sumarle valor agregado”.

Pesquera 27 de Noviembre centraliza su producción en el mercado interno. Fernando Mellino, su presidente, asegura que el incremento salarial del SOIP para sus trabajadores registrados representó un incremento del 10% en el costo de producción que trasladó al precio final del filet.

“El mercado interno bajó mucho la demanda”, reconoce. La merluza para plaza se paga en muelle 170 pesos final. “Solemos comprar 400 cajones por día pero esta vez no levanté porque el lunes no trabajamos y hoy medio día por el partido”, remarca el industrial que vuelve a reiterar la disparidad de costos de producción que existen en la industria pesquera marplatense cuando se trabaja con obreros registrados. “Es un factor que cobra incidencia en el valor final del filet de merluza para el mercado interno; cuesta mucho competir”, reconoció.