02/11/2022
El tipo de cambio desincentiva la inversión y atenta contra y el empleo

Es uno de los puntos sobresalientes del informe que presentaron las cámaras pesqueras al Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca. Ante un escenario de “pérdidas significativas”, alza de los costos, trabas para importar insumos y una caída en las ventas de uno de sus principales productos. Pidieron medidas de auxilio.

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Por Karina Fernández

El informe que las cámaras del sector presentaron al secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca fue elaborado por Fabián Pettigrew de CAPECA y describe la pérdida de competitividad como consecuencia del atraso cambiario y un aumento de costos en todos los insumos y servicios de los que se sirve la pesca, los que superan la inflación y se contraponen, a la vez, con la caída de las ventas y el precio de uno de sus productos insignia, el langostino entero.

Un tipo de cambio real multilateral por debajo de los valores registrados durante los años ’90 y un tipo de cambio nominal que genera pérdidas económicas significativas a las empresas exportadoras, desincentivando la inversión y atentando contra la generación de empleo, costos que crecen por encima de la inflación y trabas para importar insumos, son los problemas que describe el informe del sector pesquero presentado a las autoridades nacionales la semana pasada.

El Tipo de Cambio Real Multilateral neto de retenciones (promedio del 7%), se encuentra por debajo de los valores registrados durante los años ’90. En los últimos 16 años este índice perdió un 47% de valor con relación a los mercados de destino de nuestras exportaciones; que no es otra cosa que la pérdida de competitividad, señala el informe.

Por otra parte, indicaron que “las diferentes políticas monetarias que anclan (retrasan) el tipo de cambio nominal para evitar su traslado a los precios internos terminan dando inicio a otro período de retraso del tipo de cambio nominal, generando pérdidas económicas significativas a las empresas exportadoras, desincentivando la inversión y atentando contra la generación de empleo”.

Para graficar esto presentaron una serie de cuadros en los que describen el incremento de los costos en comparación con el aumento del tipo de cambio nominal, que fue de un +46,1% entre septiembre de 2021 y septiembre de 2022. En el mismo período el combustible en Mar del Plata subió un 141%; el aceite que utilizan los barcos un 84%; los estuches tuvieron subas del 100%; las llamadas unidades de pesca que involucran multas y tasas para la emisión de certificados aumentaron un 118% y los sueldos un 88%, señala el informe elaborado en este punto con datos de las empresas. Remarcan una estampida de los precios a partir del mes de febrero.

Al analizar los costos salariales, indican que, mientras el aumento en el Índice de Precios al Consumidor marcó para 2021 un alza de 40%, en el SOMU y el SIMAPE tuvieron aumentos salariales del orden del 45%; en el SOIP fueron del 48% y en el STIA del 125%. Ese año todos, pero especialmente el gremio de la alimentación que nuclea a los trabajadores de tierra en la Patagonia, se ubicaron por encima de la inflación. Sin embargo, en 2022 solo el STIA y con mucha diferencia lo logró; mientras este gremio consiguió un 85% de aumento, los demás gremios se ubicaron por debajo del IPC que se elevó un 53%.

Los aumentos salariales para la mayoría de los gremios terminaron siendo insatisfactorios porque no logran ganarle a una inflación que no da respiro al trabajador, pero tampoco le dio aire al sector empresario. El análisis desde ese enfoque muestra que entre 2019 y 2022 el salario básico de la marinería aumentó un 415% y en ese mismo período los precios mayoristas crecieron un 222% y el tipo de cambio un 167%. Es decir que, a pesar de resultar bajos, los sueldos se ubicaron un 88% por encima de los precios mayoristas y un 153% sobre el tipo de cambio nominal mayorista.

Este escenario de escalada de precios y un dólar contenido por políticas monetarias que son perjudiciales para el desarrollo de cualquier industria, fue acompañado en el sector pesquero por la baja de demanda que se refleja en las estadísticas oficiales de exportación. En general se redujo un 3% en volumen exportado y un 4% en divisas recaudadas hasta julio de 2022. Resta saber cómo terminará el año, pero es esperable que la baja sea más marcada porque el langostino entero redujo las exportaciones alrededor de un 20% y entre los meses de agosto a noviembre se generan, en condiciones normales, las mayores ventas.

No solo se redujo la demanda, sino que el precio cayó un 16% según datos del INDEC. Hasta julio mantenía el langostino entero un valor por encima de los 7 mil dólares la tonelada, tras remontar durante todo 2021 los precios que habían caído por el piso en 2019. Pero la ilusión, como preveían desde el sector, duró muy poco tiempo.

La caída del euro y la recesión como consecuencia de la guerra en Ucrania generaron una baja en el consumo y los comercializadores europeos del crustáceo, que todavía tenían stock, detuvieron la demanda empujando el precio a la baja, depreciándose en más de mil dólares la tonelada. Y anuncian en el informe, que al mes de octubre los precios siguen cayendo.

En 2021 las exportaciones de langostino representaron el 26% del volumen total y casi el 50% de los ingresos totales de dólares del sector al país. Puntualmente el langostino entero, que es el que se encuentra en la peor situación, representa el 50% del total del langostino exportado.

Pero todos estos dólares de los que hablamos llegan al empresario transformados en pesos, según el tipo de cambio oficial, por eso el aumento de los costos impacta de una manera brutal. Además, se le deben sumar los problemas que existen para importar insumos, debiendo recurrir los proveedores muchas veces a un dólar financiero de un valor superior al oficial para poder hacerse del material y ello se termina trasladando a las empresas, que aumentan más los costos y se vuelven cada vez menos competitivas.

Esta situación fueron a plantear los empresarios pesqueros al Secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca la semana pasada y dejaron una batería de medidas que consideran ayudarían al sector, esperando que al menos alguna obtenga respuesta favorable: implementar un tipo de cambio diferencial para el sector; flexibilizar la exigencia de financiar importaciones a 180 días; asignar un cupo para pagar las importaciones de materiales e insumos; financiamiento a plazo para la compra de combustible y excluir del Impuesto País y retención de Ganancias al pago de los servicios de monitoreo satelital y conexiones wifi a bordo que hoy se pagan con tarjeta al tipo de cambio turista.

Un dólar competitivo para la pesca es prácticamente imposible porque reclamarían lo mismo las demás industrias. Sí, en cambio, podrían tener algún tipo de asidero las demás propuestas, pero no hay muchas esperanzas. La escasez de dólares complica todas las operaciones y algunos empiezan a ver como única salida real que haya un solo tipo de cambio. Una decisión política que no asoma en el discurso de ningún integrante del gobierno.