02/12/2022
Cámaras pesqueras reclaman igualdad ante la ley al CFP

El Consejo Federal Pesquero les ha negado a los tenedores de cuota de merluza de cola devolver las toneladas que consideran que no van a capturar en el año, sin penalización, tal como se le permite a quienes poseen cuota de merluza hubbsi.

Revista Puerto - Consejo Federal Pesquero - Asesor legal Alejo Toranzo - 02

Alejo Toranzo, el gran interpretador de la ley que tiene una respuesta para cada circunstancia.

Por Karina Fernández

Manejarse al margen de la ley tiene sus consecuencias y el Consejo Federal Pesquero lo ha hecho no en una sino en varias ocasiones y es por ello que hoy debe dar explicaciones sobre sus actos. No se ha llegado aún a una instancia judicial pero no está dicho que ello no vaya a ocurrir en el futuro. En este caso estamos hablando de las resoluciones transitorias e injustificadas que han permitido a los tenedores de cuota de merluza hubbsi dejar de explotar su cuota sin padecer la penalización que establece el Régimen Federal de Cuotificación. Ahora los tenedores de cuota de merluza de cola piden igual ante la ley y exigen que se les permita a ellos también poner a disposición de la autoridad las toneladas que estiman no capturarán sin que ello tenga como consecuencia la extinción total o parcial de su cuota. El CFP les niega ese beneficio y en su defensa utiliza argumentos que están sumamente alejados de la realidad: como el supuesto incremento de trabajo en tierra para los fileteros, cuando en Mar del Plata se han perdido miles de empleos en los últimos diez años.

CAPIP, CAPeCA, CAPA y CEPA solicitaron que se dicte una resolución para la especie merluza de cola, para el año 2022, en los mismos términos de la Resolución 17 que permitió por segunda vez a los tenedores de cuota de merluza hubbsi, poner a disposición de la autoridad las toneladas que no iban a pescar en este año, sin penalización.

Trascribiendo frases sueltas de la nota presentada en conjunto por el sector congelador, los consejeros señalan que las cámaras “fundan el pedido en que haya igual tratamiento para una y otra especie, para una u otra flota y que la normativa es una sola”.

Acto seguido agregan que los empresarios “encuentra el origen de su sustento jurídico en la Ley 24.922”, dicen los consejeros y agregan que esa misma norma “faculta al CFP para que reglamente y dicte todas las normas necesarias para establecer un régimen de administración de los recursos pesqueros mediante el otorgamiento de cuotas de captura por especies, por buque, zonas de pesca y tipo de flota” (artículo 27). Es decir que la norma legal en la que se origina la competencia del CFP para reglar las cuotas individuales referidas ya contempla las diferenciaciones que las Cámaras intentan repeler en su presentación”, indicaron en su defensa los miembros del Consejo, cuyo asesor letrado es Alejo Toranzo.

Los consejeros sostienen que están facultados para cambiar el régimen de cuotificación y que las diferencias entre ambas pesquerías son suficientes para justificar la devolución de cuota de merluza común, pero no para la merluza de cola. El argumento esgrimido no se condice con situaciones biológicas ni ninguna contemplada por el régimen de cuotificación o la propia Ley de Pesca, sino que se basa en supuestos falaces.

Ponderan la decisión adoptada en la merluza hubbsi señalando que “la medida adoptada ha permitido mantener y aumentar la mano de obra empleada en las plantas de procesamiento en tierra y asegurar la continuidad de la actividad durante todo el año”.

El argumento presentado por el Consejo es meramente discursivo, no existe prueba documental de ello y lo que es peor aún, de existir, se tendría una dimensión exacta del abultado número de puestos de trabajo en tierra que se han perdido en Mar del Plata desde 2012 a la fecha, gracias a la resolución eternamente transitoria que permitió devolver cuota de merluza hubbsi, vaciando las mesas de corte y dejando a decenas de familias en la calle.

El aumento de la mano de obra es una mentira flagrante, pero para el Consejo es una verdad absoluta y en ello se basan para adoptar una decisión diferente respecto a un mismo requerimiento. Más aún, en virtud de las facultades que se arrogan, han modificado el sistema de distribución de cuotas de la merluza de cola en la Resolución 18; intentando contentar, sin éxito, a los armadores.

La resolución tomada por los consejeros permite poner a disposición las toneladas de merluza de cola que no capturen, pero serán asignadas a quien las solicite al ejercicio siguiente como cuota individual de captura. En resumen, quien devuelva cuota la perderá y pasará a formar parte del activo de quien la pesque.

“Teniendo en cuenta la situación de la pesquería y la evolución de las tenencias de cuota, se estableció un dispositivo que faculta, a quien tenga intención de capturar la especie, a solicitar la asignación de un volumen de la Reserva de Administración que, luego de capturado, se asignará como CITC del Fondo de Reasignación de CITC en el siguiente período anual”, recordaron los consejeros.

“Es decir que todo interesado en capturar la especie merluza de cola puede solicitar la asignación de un volumen anual, capturarlo y obtener así una CITC de la especie en el período siguiente. Es un dispositivo que permite la continuidad de la actividad de los interesados, con aptitud para generar un título (la cuota o concesión) similar al extinguido, con el que es posible satisfacer el interés sustantivo de ellos”, explican.

La resolución tomada quizás sea superadora del sistema vigente pero definitivamente no es lo que está establecido por norma y es contrario a lo que se aplica a la merluza hubbsi, cuyos tenedores de cuota no tienen ninguna consecuencia por dejar de explotar su cuota. Precisamente allí reside la desigualdad de tratamiento ante la ley a la que hacen referencias las cámaras pesqueras.

Pero no lo ven así en el Consejo, no solo consideran que no hay un trato desigual ante la ley, sino que consideran que el propio sistema de cuantificación genera desigualdad por lo que estarían eximidos de toda acusación: “Debe reiterarse que la asignación de una CITC importa una situación de privilegio para quien la recibe, ya que su tenencia excluye la posibilidad de su captura por parte de otras personas. Este tratamiento desigual, como muchos otros, no implica un quebrantamiento del principio de igualdad”.

Al parecer, para el Consejo Federal Pesquero el permiso, la historia de captura, las inversiones, la mano de obra generada y la ausencia de infracciones no son indicadores suficientes para establecer un reparto justos de los recursos. Lo que resulta una novedad de ser cierto o un pobre argumento si solo se utiliza para no asumir sus responsabilidades.

Pero peor aún resulta la conclusión a la que llegan, de que la vulneración de la normativa de forma discrecional y sin justificativo, aplicándose de una forma en unos y de forma diametralmente opuesta en otros, no implica un tratamiento desigual ante la ley.

Difícilmente le alcanzarían a los consejeros los argumentos esgrimidos si este tema se discutiera ante un tribunal, pero les alcanza para acordar entre ellos y por lo tanto, los tenedores de cuota de merluza de cola no podrán devolver lo que no capturen sin penalización, mientras que los propietarios de CITs de merluza hubbsi podrán seguir gozando de ese beneficio.