21/12/2022
Los efectos del retraso cambiario en el sector exportador pesquero

La pesca, el octavo complejo exportador de la Argentina, presenta un escenario delicado por la retracción de los mercados internacionales y caída de precios. El tipo de cambio es otro factor que afecta la competitividad y es analizado por un economista local.

Revista Puerto - Exportacion de productos pesqueros - 02

El economista chubutense Sebastián Albertoli realizó un reciente trabajo donde analiza uno de los factores que atentan directamente contra la competitividad del sector exportador pesquero, a la luz del retraso cambiario, y el inédito escenario de múltiples tipos de cambio vigentes. Y ofrece alternativas considerando una posibilidad que el Gobierno fije un dólar comercial, con una cotización cercana al MEP.

Diferentes cámaras empresariales han planteado la necesidad de un ‘dólar langostino’, ya que la liquidación de divisas por exportaciones a un dólar oficial retrasado al que deben restarse las retenciones, genera un escenario complejo y frágil, sumado a la retracción de la demanda de los mercados internacionales y la caída de precios.

Albertoli, nacido en Trelew, es magister en Economía y elaboró un estudio donde aborda el impacto que tiene el retraso cambiario en la industria pesquera “que es una de las actividades económicas más  importantes  de la Argentina teniendo una matriz productiva netamente exportadora, vendiendo más del 90% de las capturas que se obtienen en el mercado internacional y generando más de 1.500 millones de dólares para nuestro país”; en 2021 se reportaron comercializaciones al exterior de 1.990 millones de dólares de la pesca que es el octavo complejo exportador de Argentina.

“La pesca en este último tiempo viene sufriendo al igual que otras actividades de un atraso del tipo de cambio el cual afecta directamente a la rentabilidad. Pero para analizar esta problemática, tenemos que observar qué es lo que pasa con la coyuntura económica. La economía argentina desde hace más de una década que no crece y posee una alta inflación, que de acuerdo a varias consultoras privadas y hasta el propio INDEC la inflación interanual estaría cercana al 88% con posibilidades de seguir aumentando, inflación considerada alta para cualquier economía”, señala.

En este marco de análisis recordó que “desde fines de 2011, la Argentina comenzó con lo que se denominó el cepo cambiario y con otras varias restricciones que fueron limitando la posibilidad de poder acceder libremente de manera oficial al dólar. ¿Pero porque se impusieron las restricciones cambiarias? Se impusieron como medidas de intervención al mercado cambiario que tenía como objetivo frenar la huida del dólar fuera del país y por otro parar el avance de la inflación, objetivos que de ninguna manera se cumplieron”, aseguró el economista.

“Debido a esta imposibilidad de obtener divisas y los controles en el tipo de cambio, el Gobierno tomó la medida de reflejar un valor del dólar oficial menor al del mercado con la idea de que el valor de referencia entre el dólar y el peso argentino quede más atrasado que el valor real, tratando de que de esa manera los agentes económicos crean ingenuamente que la devaluación de la moneda es menor y así frenar con las expectativas inflacionarias. Pero lejos de ser una solución, todo lo contrario ha generado problemas con un tipo de cambio oficial atrasado, distorsionando los valores de los precios, sobre todo los de los bienes transables, generando  grandes ganadores como han sido algunos  importadores sobre todo los de bienes suntuarios y grandes perdedores como son los exportadores, principalmente aquellos sin posibilidades de modificar precio alguno, como es el caso de los productos pesqueros que dependen del precio internacional”, reflexionó.

Asimismo, Albertoli sostiene que la restricción para el acceso de la divisa “lejos de terminarse se hizo más importante, debido principalmente a las escasas reservas en dólares en las arcas del Banco Central, necesarias para el respaldo del mercado monetario y la economía del país, además se sumaron compromisos y pedidos del Fondo Monetario Internacional, asociados a un nivel mínimo de reservas”. “Estas restricciones en el tipo de cambio fueron dejando  algunas grietas en el mercado cambiario, abriendo un abanico de tipos de cambio como el dólar libre, dólar MEP y dólar Contado con Liquidación, además debido a la necesidad del gobierno de obtener la divisa americana y el ahogo de algunos sectores económicos importantes como los de la soja, el gobierno fue generando cotizaciones de tipos de cambio menos atrasadas que el dólar oficial como una forma de incentivo para  liquidar las divisas a los exportadores de esos sectores”, lo cual es inédito en el país.

“Pero por qué no se liberan las restricciones si ninguno de los objetivos de estas medidas se cumplieron”, plantea, es decir, “las restricciones al dólar no frenaron  la inflación al contrario la aceleraron,  ni tampoco limitaron la salida de  dólares fuera de nuestro país, probablemente  la respuesta es que se tiene pánico a cuál va a ser la primer reacción que tengan los agentes económicos frente a esta medida, es decir existen probabilidades en la que se podría ir a una hiperinflación o una corrida bancaria, esta última posibilidad en mi opinión  poco probable ya que nunca se limitó el retiro  de dólares por ventanilla en los bancos”, señala el economista local.

Agrega que “pensándolo en términos más optimistas la liberación a la compra y venta de dólares podría dejar de lado la especulación y quizás normalizar al menos desde el punto de vista monetario a las economías regionales. Pero para no correr riesgos y ser precavidos ¿qué es lo que se debería hacer?, lo que se debería realizar es una liberación del tipo de cambio, pero con un plan de estabilización económica, es decir un plan económico con metas fiscales y monetarias a mediano plazo, algo que es difícil plantear en la Argentina frente a una mirada en la que solo se ve la coyuntura diaria de los problemas”, sugiere.

Finalmente, hilvana propuestas alternativas. “Frente a esto como conclusión, se podría  pensar en una   medida intermedia con no tanto riesgo  que pueda de alguna manera ir  solucionando los problemas de  atraso cambiario del dólar y  la problemática del sector pesquero, quizás sea una buena posibilidad de que el Gobierno fije un dólar comercial, generando un mercado paralelo de divisas entre importadores y exportadores con una cotización del dólar que en principio podría estar  cercana al dólar MEP, para luego regir su valor en forma libre entre oferta y demanda, esto normalizaría no solo al sector pesquero sino a la mayoría de las economías regionales generando inmediatamente una mayor rentabilidad”, concluyó.