16/12/2022
Mejora en la abundancia de las especies del variado costero

Claudio Ruarte y Nerina Lagos, investigadores del INIDEP, analizaron la situación de las principales especies que conforman ese conjunto. Se sostiene la caída en los desembarques a partir de una reducción del esfuerzo pesquero. “Hay que aprovechar para mirar a la pesquería de otra manera”, revelaron.

Revista Puerto - INIDEP - Variado Costero - Investigadora Nerina Lagos

Nerina Lagos, investigadora del INIDEP.

Por Roberto Garrone Fotos de archivo

El conjunto íctico variado costero goza de buena salud biológica a partir de una disminución del esfuerzo pesquero, dado que parte de la flota se desplazó de las aguas costeras y puso el foco en el langostino patagónico. Esta merma del esfuerzo muestra una correlación con el nivel de desembarques de sus principales especies, como corvina y pescadilla.  De las 100 mil toneladas que se descargaban habitualmente hasta no hace muchos años, ahora la flota aporta un 40% menos.

Claudio Ruarte y Nerina Lagos son investigadores del Programa de Pesquerías de Peces Demersales Costeros en el INIDEP y siguen con atención la evolución de los datos de desembarques. Para Nerina, ante esta particular situación que atraviesa el variado costero, con una mejora en la abundancia de los principales recursos, la ciencia lejos de quitarle atención debe aprovechar y mirar otras cosas.

“Es muy importante lo que se hizo con el perfil socio cultural de los tripulantes que embarcan en la flota costera”, dice la investigadora. “Es una parte que nosotros, en la vorágine de la sustentabilidad de los recursos, vamos dejando de lado pero que en algún momento hay que hacer para contribuir a ese enfoque ecosistémico de la pesquería”, agrega.

“Tenemos siempre la preocupación de que le pase algo a la pesquería de langostino y toda esa flota que se fue, regrese a la costa. Hoy estamos en buena condición como para pensar estrategias a futuro, variables ambientales, económicas, sociales. Ahora tenemos nuevos investigadores, jóvenes con ganas y el desafío para por ampliar un poco la mirada”, cuenta Ruarte, jefe del Programa.

Los investigadores no saben todavía si el año que viene habrá o no campañas. Sería necesaria la global que se hacía para esta época del año en plena fase reproductiva a lo largo de toda el área de distribución, pero el Holmberg quedó parado luego de completar la global de merluza y espera subir a dique a principios del año que viene.

“No tenemos ese mes de trabajo, 180 lances que nos permitían sacar una foto de la situación en toda el área. Creo que eso no será posible el año que viene”, confiesa Lagos, aunque tiene esperanzas que esto se revierta en un futuro cercano.

Ruarte acota que la última campaña al Norte del paralelo de 39º Sur fue en 2019 y ya vieron una recuperación de algunas especies. Y en la zona de El Rincón la última fue en 2021 y también vieron una recuperación de pescadilla, corvina.

“Creemos que además de cumplir con el cronograma de campañas, debemos enfocarnos en establecer otro tipo de estudios”, afirmó Ruarte al tiempo que reconoció que “todas las especies del variado están en buen estado y eso derivo a que las sugerencias de capturas hayan sido superiores en la Comisión Técnica Mixta. Pez palo son 7 mil toneladas y antes eran menos, el besugo eran 4 mil y ahora son 5 mil. De a poco van aumentando”.

Este año se hicieron tres campañas enfocadas en corvina a bordo del Mar Argentino. Una de evaluación reproductiva y dos durante la temporada, en el inicio y en el final de la zafra. Lagos asegura que la Bahía es zona de cría y que lo importante es abrir cuando ingresan los adultos y cerrar el área cuando se van.

“Estamos analizando las dos campañas, relacionar los datos con las variables del río, su caudal. Este año los desembarques fueron menores pero hubo algunas condiciones especiales como  mal tiempo, problemas gremiales en Lavalle, de mercado, de costos. No del recurso. Vemos que hay una recuperación de la biomasa de corvina, gradual, pero a partir buenos reclutamientos y la reducción del esfuerzo pesquero. Son factores que se suman y favorecen su recuperación”, señala Lagos.

“El contexto del variado costero está marcado por estos dos indicadores: parece consolidada la disminución de capturas. Ahora se llevan declaradas 45 mil toneladas, pero falta lo fuerte del besugo y el pez palo que se incrementa en esta época. La pescadilla tiene una buena abundancia asociada a desembarques bajos en los últimos años”, explica Ruarte.

Los investigadores reconocen que hay un movimiento de flotas, que salen del tablero barcos costeros de entre 18 y 25 metros de eslora para dirigirse a la pesquería de langostino y que entran algunos truckers cuyo impacto cuesta mensurar. “El impacto es diferente entre unos y otros. Son números que pueden llevar al engaño”, dice Lagos.

El año pasado desde la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo establecieron medidas restrictivas sobre el besugo una vez que se había alcanzado la captura máxima permisible sobre la especie.

“Ahora se cambió la temporada de pesca y las toneladas asignadas para Argentina y Uruguay comienzan en octubre y terminan en septiembre del año que viene. Una manera de que la flota pueda pescar durante el pico de actividad”, remarcó Ruarte.

El fallo de Cámara sosteniendo la sentencia en primera instancia que establece una medida de no innovar con las excepciones para que la flota costera pueda pescar dentro de las tres primeras millas frente al Partido de Villa Gesell, también fue parte del diálogo con REVISTA PUERTO.

“El INIDEP no hace estudios de impacto ambiental. Vemos los recursos en su totalidad, desde el paralelo de 39º al de 34º Sur, no en una zona determinada. Sí estamos en contacto con los investigadores de la Provincia para determinar el impacto de las redes de arrastre de fondo.