22/02/2023
El Estado, ese pésimo armador

Por falta de mantenimiento, impericia o burocracia, los tres barcos de investigación del INIDEP han salido de funcionamiento. No se pudieron realizar campañas y se puso en riesgo a las tripulaciones. Un problema de larga data en la institución que no mejora ni con la llegada de barcos nuevos.

Revista Puerto - INIDEP - BIP Victor Angelescu en Astillero SPI

El Angelescu en SPI.

Por Karina Fernández Fotos de archivo

El INIDEP no tiene ni uno solo de sus barcos investigando los recursos del Mar Argentino: todos están fuera de funcionamiento, los motivos son varios. El instituto ha demostrado a lo largo de su historia ser un pésimo armador, en parte por impericia de las autoridades a cargo y en parte como consecuencia de la burocracia estatal. Antes los barcos eran viejos y el costo de mantenimiento era muy grande, ahora dos de sus tres barcos son nuevos, pero eso tampoco parece haber solucionado el problema. La cronología de los últimos dos años da cuenta de ello y expone la necesidad de buscar una solución a un problema crónico que no solo afecta el estudio de los recursos sino también la seguridad de las tripulaciones. En la última semana el personal del INIDEP se ha autoconvocado para hablar del tema y tomar una postura consensuada.

El buque de investigación Víctor Angelescu fue construido por el astillero vigués Armón y llegó a la Argentina en octubre de 2017. En febrero de 2021 un cortocircuito en uno de los tres generadores que tiene en la sala de máquinas provocó una falla general que le impidió al buque del INIDEP iniciar la campaña de calamar sobre el stock sudpatagónico.

“Ese generador se rompió porque se desoldó un diodo, lo chupó y lo puso en corto hasta que explotó”, revelaba Alejandro Latte, jefe de Capitanía y agregaba: “Pasa un caso en un millón y nos pasó a nosotros” (ver Falló un generador del Angelescu y se canceló la campaña de calamar).

En abril de 2022 dos de los tres barcos de investigación del INIDEP, el Eduardo Holmberg y el Víctor Angelescu, se encontraban en proceso de reparaciones, con motores desarmados. El viejo barco japonés tenía el motor principal esperando repuestos de inyección y al construido en Armón le estaban haciendo un recorrido de los tres motores auxiliares dentro de un programa preventivo tras cumplirse las diez mil horas de trabajo.

En aquel momento el Director del INIDEP, Oscar Padín, dijo a Revista Puerto: “Por muchos años el mantenimiento fue correctivo; las cosas se arreglaban cuando se rompían y generalmente salía más caro y demoraba más tiempo recuperar la operatividad. Ni desde que llegó el Angelescu y los últimos quince años del Holmberg los barcos tuvieron el mantenimiento que hubo que hacerles. Ahora tratamos de cumplir con las horas de trabajo máximas para cada motor y circuitos para evitar daños mayores” (ver Holmberg y Angelescu en reparaciones, con motores desarmados). Durante dos meses el Angelescu estuvo fuera del agua por tareas de mantenimiento y tres meses más tarde fue utilizado por las autoridades del INIDEP, de la Subsecretaría de Pesca y políticos para realizar un viaje de paseo a Montevideo y el barco se averió nuevamente.

“Después de estallar uno de sus generadores, la última falla que sumó a la colección fue la rotura de la bomba de lubricación de un cojinete de bancada del eje de propulsión. La bomba no levantó presión cuando el buque volvía de Montevideo y, por ende, no lubricó. Sonaron las alarmas, el motor eléctrico se detuvo y se tuvo que llamar al Holmberg para que oficie de remolcador hasta Mar del Plata” (ver Angelescu: cojinete barrido y esperando certezas desde España).

Debieron pasar cuatro meses hasta que el Angelescu volviera a estar operativo. Recién en noviembre de 2022 pudo realizar una campaña y en el medio se perdieron varias importantes, entre ellas la de langostino, el principal recurso económico de la pesca argentina. Los tres barcos del INIDEP volvían a estar operativos, pero duró poco.

El primero de febrero de 2023 debió suspenderse la campaña de investigación que iba dirigida al recurso calamar illex, un crucero de suma importancia para conocer el estado inicial de la población en el sector sur. Al barco Eduardo Holmberg se le vencieron en diciembre los certificados de navegación y pasados dos meses de la fecha límite, no se había concretado el trámite que garantiza las condiciones de seguridad. Quedó amarrado en muelle, todavía no está operativo.

En la segunda semana de febrero y a poco menos de dos meses de haber sido reparado, el Angelescu volvió a romperse: tuvo una falla en uno de sus tres motores auxiliares, otra vez se quemó un diodo. El buque posee tres generadores y cada uno de ellos, seis diodos. Según trascendió, en una campaña anterior se había quemado uno de los diodos y el técnico recomendó que se cambiase la totalidad por haberse cumplido su vida útil.

Antes de zarpar a la frustrada y costosa campaña de Australes, el barco habría tenido un retraso por mal funcionamiento de las plaquetas eléctricas que controlan la carga en secuencia de cada generador, algo que según cuenta testigos cercanos, ya se había observado durante la prueba de redes días atrás. De todos modos, y a pesar de no contar con repuesto de diodos, como se supo más tarde, se habría decidido zarpar hacia las Islas Georgias del Sur. La falta de previsión generó un gasto de aproximadamente 40 mil dólares solo en combustible.

Ya con el Holmberg imposibilitado de navegar y el Angelescu roto, el único barco operativo en el INIDEP era el Mar Argentino, pero el sábado 11 de febrero, la última adquisición del instituto registró una falla en el compresor de aire que potencia el funcionamiento del guinche de pesca. El compresor sufrió un aumento de temperatura dañando alguno de sus componentes y cuando lo estaban reparando advirtieron que la tapa se había deformado. La campaña de relevamiento de corvina debió entonces suspenderse (ver Se rompió el “Mar Argentino” y el INIDEP tiene todos los barcos parados).

Quienes han seguido de cerca la operatoria cuentan que ya se sabía que el compresor del Mar Argentino estaba fallando, pero se habrían limitado a cambiar algunos componentes sin considerar que se perdía compresión por la tapa, lo que habría requerido desarmar toda la pieza y llevarla a rectificar.

“Son cosas que pueden pasar y no dispongo de un barco de repuesto para poder atender cada cosa que se rompe”, aseguró el Director de Armamentos y Buques a este medio. Lejos de la autocrítica las autoridades se justifican. Que es obra de la mala suerte o que la tripulación perteneciente a la Prefectura Argentina no es idónea para solucionar problemas de este tipo son las excusas que exponen puertas adentro y dejan filtrar hacia afuera.

Pero las excusas no convencen y los investigadores comienzan a inquietarse, no solo por no poder contar datos de base fundamentales para la evaluación de los recursos, sino también por el riesgo al que son expuestos al autorizarse zarpadas cuando no está garantizado el funcionamiento del buque. Es por ello que en la última semana se han autoconvocado para discutir el tema y preparar un documento consensuado.

Alguien deberá buscar una solución definitiva. El problema de las tripulaciones que mantuvieron durante dos años al INIDEP sin campañas se solucionó realizando un convenio con la Prefectura Naval Argentina. El armamento de los buques parecería que también necesita estar en otras manos.