26/04/2023
Exploración offshore: el Proyecto Fénix afectará la pesquería de centolla

Se trata de un ejemplo concreto de afectación negativa de la actividad hidrocarburífera. Los impactos biológicos y económicos millonarios para las empresas que dependen de este recurso no han sido debidamente contemplados en el estudio de impacto ambiental presentado por la petrolera Total Austral. Hoy es la audiencia pública.

Revista Puerto - Exploracion offshore - Proyecto Fenix - foto 02

Área indicativa del principal caladero de centolla en el sector S II. Nótese la total superposición con el área de exclusión prevista para la construcción de la plataforma y el tendido de las tuberías.

Consultora Ambiental RESILIENCE

Ante la inminente realización de la audiencia pública N° 1/23 convocada para el día 26 de abril próximo con el objeto de poner en consideración de la ciudadanía la documentación de la Evaluación de Impacto Ambiental del Proyecto “Fénix en Cuenca Marina Austral (CMA1)”, creemos importante y necesario aclarar algunas cuestiones.

Como se indica en el Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) desarrollado por la Consultora Ezcurra & Schmidt (ESSA), Fénix es un yacimiento de gas ubicado en la Cuenca Austral, frente a Tierra del Fuego. Está situado a unos 60 kilómetros de la costa a una profundidad de unos 70 metros. El proyecto actual de explotación de Total Austral para el cual se ha llamado a la Audiencia Pública comprende la instalación de una plataforma, la perforación de 3 pozos, la instalación de una tubería de 36 km hacia una plataforma ya existente y la nueva a instalarse, la posterior explotación de los 3 pozos perforados y el abandono de las obras una vez finalizado el período de explotación. La instalación de la plataforma y tuberías y el inicio de la explotación se ha previsto para el término de casi dos años, comenzando en agosto de 2023.

La instalación de la plataforma y el tendido de las tuberías es un proceso complejo y demandante de un número importante de embarcaciones operando en el área, tanto en las tareas específicas de construcción, perforación y tendido de tuberías, lo que implica que debe reservarse un área de exclusión específicamente para esta tarea, donde no puede operar ni navegar ningún buque ajeno a la misma.

El principal impacto esperado sobre los componentes biológicos del ecosistema se debe a dos factores principales: los lodos de perforación vertidos al agua de mar y los ruidos provenientes de la implantación de los pilotes y otras estructuras además de la operación de las maquinarias en el área.

El Estudio de Impacto Ambiental elaborado por ESSA reconoce que dadas las actividades de los buques y maquinarias se prevé la producción de residuos peligrosos. En el proceso de perforación se utilizan lodos de arcillas especiales mezcladas con aditivos químicos al agua o al aceite y bombeados al fondo del pozo a través de la tubería de perforación para refrigerar la broca.

Estos fluidos de perforación son desechados luego al mar, y al disolverse y depositarse en los fondos generan una capa de sedimentos que afecta a la biota, especialmente a las especies sedentarias (que en muchos casos constituyen el alimento de las centollas) y otros componentes del bentos con escasa movilidad, como los crustáceos bentónicos. Así se reconoce en el EsIA, cuando se indica que los impactos sobre distintos componentes del bentos y la centolla en particular, por ejemplo, serán importantes, catalogándose como “severos” y/o “moderados”.

Sin embargo, existen otros factores cuyo impacto en la pesquería de centolla en el área será más que significativo y no fue evaluado convenientemente en el EsIA: durante la etapa de construcción y tendido de tuberías se prohíbe la navegación de otros buques en un área de dos millas náuticas alrededor de la plataforma y a lo largo de las tuberías, por lo que ello resultará en un área vedada para las operaciones de pesca, mientras dure la instalación de dichas estructuras, de al menos dos años. Y lo que es peor aún; una vez iniciada la etapa de explotación, no podrá realizarse ninguna actividad pesquera (arrastre de fondo o calado de líneas de trampas) en un radio de una milla alrededor de la plataforma y a cada lado de las tuberías en toda su extensión.

Ahora bien, el área en cuestión se superpone completamente con el principal caladero actual de centolla (Lithodes santolla) frente a las costas de la Isla Grande de Tierra del Fuego. En ese caladero operan buques específicos para la explotación del cangrejo, que no poseen otra alternativa de explotación. En particular, uno de los buques, el Chiyo Maru 3, sólo tiene autorización para la captura de centolla en aguas nacionales en ese sector. La pesca de centolla se produce mediante el empleo de líneas de entre 3200 y 4000 metros de longitud, equipadas con 120 trampas cada una.

Durante las últimas 3 temporadas, de 2020/21 a 2022/23, la captura en esta zona fue de 630 toneladas de centolla tamaño comercial. Las principales zonas de pesca, se superponen totalmente con el área del Proyecto Fénix. Por lo tanto, los buques pesqueros tendrán vedado el acceso al principal caladero mientras dura la construcción, y severamente disminuida la actividad a futuro motivada por el tendido de las tuberías (las nuevas y las ya existentes).

Un rápido cálculo del área, próxima a ser desafectada para la pesca (en el principal caladero de centolla de la Zona de manejo conocida como Zona S II), implica que por los próximos dos años se agregarán unos 290 km2 a las zonas en que no se puede realizar operaciones de pesca ni fondeos, y que el área total vedada para la pesca cuando comience la explotación del pozo Fénix será de unos 700 km2 (alrededor de las 6 plataformas existentes y tendido de unos 172 km lineales de tuberías), todo ello en el caladero más productivo en el sector S II.

A pesar de ello, en el EsIA elaborado por ESSA solo se admite un impacto moderado para las actividades pesqueras. Puede ser moderado en el contexto de la pesca de todo el Mar Argentino, pero para las empresas que capturan centolla, y en particular para el buque qué sólo está autorizado a pescar en esa área, el impacto será elevadísimo.

Valorización económica del perjuicio

Más allá del impacto negativo que el Proyecto Fénix pueda tener sobre los recursos pesqueros y el hábitat en la zona de influencia directa, lo cual en el mejor de los casos puede tratarse de un impacto temporal, tanto sobre la población de centolla como sobre otros recursos pesqueros que habitan el área, existirá un impacto directo y concreto sobre las empresas que no podrán operar en dicho sector sobre los caladeros más importantes en los próximos dos años y verán limitado su acceso de allí en más.

En el primero de los casos, la valorización económica por el daño ambiental es difícil de realizar, aunque entendemos se presenta evidente, pero en el segundo, por tratarse de una limitación al acceso determinada y concreta, es posible realizar una valorización del daño económico por los costos, pérdidas y daños causados a las empresas que pescan en esta zona.

Considerando los dos años que durará la construcción de las estructuras y el tendido de las cañerías, lo que implicará un sector vedado para la pesca de unos 290 km2, la superficie abarcada por una línea de pesca, la captura promedio de machos comerciales en cada línea, el peso promedio de los machos comerciales y su rendimiento en producto (clusters), así como el precio de exportación del producto, resulta, sólo en el caso de una embarcación como el Chiyo Maru 3, una pérdida de ingreso de unos 1,6 millones de dólares.

Si bien las capturas podrán ser compensadas en parte operando en caladeros alternativos en áreas aledañas, éstos presentan mucha más baja productividad, por lo que los costos de operación se incrementarán notoriamente en relación con la producción.

Está claro entonces, que el Proyecto Fénix de Total Austral producirá un perjuicio muy significativo, al menos para una empresa pesquera cuya embarcación sólo puede operar en dicho sector. Y ese perjuicio se traducirá no solo en pérdidas económicas a la empresa, sino a cada uno de los trabajadores que en forma directa o indirecta dependan de la captura del buque mencionado.

Ante esto sólo cabe preguntarse ¿Por qué la valorización del perjuicio económico directo no fue incorporada al EsIA? ¿Cómo se contempla remediar dicho perjuicio monetario? ¿Resulta aceptable que una empresa (Total Austral) se reserve una superficie de unos 700 km2 en uno de los principales caladeros de la zona sin contemplar ni compensar por la afectación a terceros?

Lo expuesto constituye una alarmante consecuencia que se suma a los proyectos a la fecha aprobados, ello como consecuencia del deficiente enfoque que ha mantenido el Ministerio de Ambiente en el análisis de uno de los pilares fundamentales del desarrollo sostenible, el aspecto económico y social. En fin, un proyecto que no considere concretamente el perjuicio económico provocado a una parte o toda la sociedad, y en el que no lleven a cabo acciones para compensarlo debe ser, sin más, rechazado.