19/05/2023
En Río Negro la emergencia es la consecuencia de falta de políticas pesqueras

En el golfo San Matías no hay merluza ni tampoco langostino. La provincia declaró la emergencia pesquera. Las plantas están sin materia prima y hay amenazas de cierres y despidos. Es el resultado de ineficaces políticas de administración de las pesquerías.

Revista Puerto - Rio Negro - BP Marina II

Los gobiernos de Weretilneck y Carreras no tienen nada para festejar en materia pesquera.

Por Nelson Saldivia

La pesca no ha sido una prioridad de los sucesivos gobiernos provinciales de Río Negro y las políticas de manejo han sido ineficaces a la luz de la situación que hoy golpea fuerte al sector. Desde hace meses, los barcos no hallan merluza, ni tampoco marcas de langostino, como en años anteriores, y la cadena productiva empezó a trastocarse al punto de quedar paralizada.

Hace una semana, el Gobierno de Río Negro emitió un decreto declarando la Emergencia Pesquera en la jurisdicción provincial, que en términos prácticos solo permitirá asignar recursos para subsidiar a trabajadores y recudir la carga fiscal a las empresas que están hoy sin actividad.

Actualmente son cinco las plantas de procesamiento que funcionan en Río Negro, pero varias de ellas están en crisis por la falta de abastecimiento sostenido que haga viable la actividad.

Cien permisos artesanales

La provincia otorgó 25 permisos de pesca industriales y 100 permisos de pesca para lanchas artesanales, de las cuales 14 se dedican a la pesca por buceo y las otras 86 a pescar merluza o langostino.

En este marco, las flotas pesqueras ocupan alrededor de 500 personas y en tierra en forma directa e indirecta se estima que la pesca emplea a unos 3.000 trabajadores, muchos de los cuales ven hoy peligrar sus fuentes laborales.

Hace ocho meses que la flota artesanal que opera desde el puerto de San Antonio Oeste que no logra capturas sostenidas, son tan magras que ni siquiera alcanza para cubrir los costos operativos, lo que ha hecho que varios concesionarios terminen volcándose por otra actividad alternativa para subsistir.

Se pescó a ciegas

En los últimos cinco años comenzó a aparecer langostino dentro de las aguas del Golfo San Matías y se incrementó paulatinamente la operatoria con más permisos de pesca, sin que se adoptaran medidas precautorias o políticas de manejo integral. Río Negro se ha caracterizado por no tener una línea o política pesquera clara, siempre se administró la coyuntura.

En la última reunión del Consejo Asesor Pesquero Provincial, previa a la declaración de Emergencia Pesquera por parte del Poder Ejecutivo, se analizó un informe realizado a fines del año pasado, y el inmediato anterior corresponde a 2018.

La falta de estudios científicos periódicos y sistemáticos hizo que se administrara un caladero sin información. Mientras hubo langostino, se pescó a ciegas sin dimensionar los efectos sobre el recurso merluza.

Sobreexplotación

La campaña de Investigación Pesquera ReDe 2022, Monitoreo de Merluza y Especies Demersales en el Golfo San Matías arrojó un informe científico del estado de conservación pesquera, planteando que el “stock de merluza” presenta un “escenario inédito en la historia de la pesquería” por su “sobreexplotación” y plantea medidas “inmediatas para reducir la mortalidad por pesca y detener” el deterioro.

El anterior relevamiento de estudio de las pesquerías del golfo se llevó a cabo en 2018. La irrupción del langostino, el incremento del esfuerzo pesquero sin medidas precautorias sobre la merluza terminó reduciendo la biomasa disponible de ese recurso, que fue el que durante décadas sostuvo a la pesca rionegrina. Ahora, no hay merluza, ni tampoco observan presencia de langostino.

Según detalla en diario Río Negro sobre el informe que fue determinante para declarar la emergencia pesquera, en el que se considera que el actual estado del “efectivo pesquero de merluza (rendimiento, biomasa y estructura poblacional)” presenta un “escenario inédito para la historia del stock” en el Golfo, reafirmando que la merluza “se encuentra actualmente en un estado de sobreexplotación”, a partir de “sobrepesca de crecimiento (reducción de las cohortes de reclutas) con sobrepesca de reclutamiento (reducción de la abundancia de los reproductores de mayor talla/edad)”.

Si bien esto ha sido consecuencia de diferentes gobiernos, se profundizó durante las administraciones de Alberto Weretilneck y su sucesora Arabela Carreras, que ahora le devolverá el sillón por otro periodo al actual senador.

En ese marco, proponen “un análisis integral de mediano y largo plazo” para “disponer de un diagnóstico más preciso de la situación en la que se encuentra el recurso y para evaluar posibles estrategias de explotación”.

El estudio es concluyente, sin información técnica sistematizada será imposible evaluar en profundidad el escenario biológico, y tampoco adoptar una serie de medidas de fondo.