07/02/2024
El trasfondo de un mensaje mafioso

Pasada la medianoche de ayer, desconocidos incendiaron la camioneta de Raúl Cereseto, referente de la pesca en Rawson. Solo hubo que lamentar daños materiales. El empresario impulsa una causa contra la cúpula del SUPA por extorsión. El jueves comienza la primera audiencia.

Revista Puerto - Chubut - Incendian en Trelew la camioneta del empresario Raul Cereseto - img 02
Por Roberto Garrone

Habían pasado poco menos de veinte minutos del martes cuando la camioneta RAM estacionada en la puerta del domicilio del empresario Raúl “Tato” Cereseto, en la ciudad de Trelew, comenzó a arder. Pronto las llamas la consumieron en su totalidad. Pese a que tenía el tanque completo de combustible, el vehículo no explotó, lo cual hubiese generado daños mucho mayores.

 

Una cámara de video de una residencia próxima a la de Cereseto registra los movimientos de dos personas en inmediaciones de la camioneta antes de que esta comience a arder y las llamas iluminar la noche oscura.

Apenas unas horas antes, en la tarde del lunes, la cúpula del SUPA en Chubut, Alexis Gutiérrez, Bruno Nicolás Vega, Claudio Villarroel, Juan José Zambrano y Juan Carlos Inalef, fue notificada de la apertura de la investigación en la causa penal 7771 por extorsión y amenazas que presentó un grupo de empresarios de la estiba, entre los que se encuentra Cereseto, que se tramita en el juzgado de Ana Karina Beckle, con instrucción de la fiscal Jefe, Florencia Gómez.

“Prendieron  fuego la camioneta en la puerta de mi casa. Linda amenaza me hicieron ¿no? ¿Así vivimos acá en Trelew… ¿Saben qué?  No voy a retirar ninguna denuncia, van a tener que rendir cuentas, muchachos, van a tener que rendir cuentas en la justicia”, relata Cereseto mientras filma la camioneta en llamas, en un video que se viralizó en las últimas horas.

 

Es muy difícil no relacionar un hecho con el otro. Hace un par de semanas los dirigentes del SUPA habían sido allanados en sus domicilios por orden de la jueza y salvo Gutiérrez que no se encontraba, en todos los demás pudieron secuestrarse teléfonos celulares cuya información habría contribuido a aportar pruebas fundamentales para la causa.

A partir de ese momento, mientras seguía la discusión por el reajuste paritario y el SUPA había llevado adelante una medida de fuerza por problemas de “seguridad e higiene” que generaron la pérdida de cientos de miles de kilos de langostino, Gutiérrez intentó varias veces que los empresarios retirasen la denuncia.

Pagarle el reajuste que pretendía era mucho más fácil que retirar una denuncia que ya formaba parte de una causa penal y ayer se conoció la carátula de la apertura de la investigación para este jueves a las 9 de la mañana en la Oficina Judicial de Rawson por infracción al artículo 168 del código penal: Extorsión.

“Será reprimido con reclusión o prisión de cinco a diez años, el que con intimidación o simulando autoridad pública o falsa orden de la misma, obligue a otro a entregar, enviar, depositar o poner a su disposición o a la de un tercero, cosas, dinero o documentos que produzcan efectos jurídicos”, dice el código.

Los allanamientos recientes en realidad ayudaron a corroborar la documentación aportada por los denunciantes y que consistía en la secuencia de transferencias bancarias hechas a los dirigentes del SUPA como respuesta a los pedidos de coimas para que las empresas de estiba contaran con las manos de estibadores y así poder operar la descarga de los barcos costeros.

Más allá de la orden de restricción que se les aplicó a los dirigentes a partir de algunas amenazas sufridas el año pasado mientras se discutía o en realidad, cuando las empresas de estiba se negaban a pagar el reajuste salarial del 168% que buscaba aplicar Gutiérrez, el dirigente solicitaba una coima por el valor de de 1500 cajones de langostino, por empresa, por mes, para él y su grupo de colaboradores.

Los empresarios aportaron a la causa no solo la cronología de las transferencias, montos y comprobantes, una radiografía con la secuencia de los conflictos repentinos para descargar la flota, todavía en zafra de aguas nacionales, y cómo estos se resolvían cuando aparecía el dinero acreditado, sino también las conversaciones por whatsapp con el líder sindical.

Tras el ataque a su camioneta,  Cereseto hizo la denuncia en la Comisaría Distrito Cuarta de Trelew. El violento hecho ocurre en un contexto singular de las relaciones laborales entre las patronales de la pesca y los gremios, particularmente el SUPA y el STIA. Es un hecho repudiable al que las autoridades deberán ponerle rápidamente coto para que no se extienda por la actividad ni por la provincia.

Pero también parece el ataque mafioso de gente que en las últimas horas se puso nerviosa. O más nerviosa de lo que ya estaba porque su modus operandi está cada vez más cerca de salir a la luz.