09/02/2024
Langostino: “La población, muy lentamente, está bajando”

Lo aseguran los investigadores del INIDEP a partir de los datos recolectados durante todo el 2022 y parte del 2023. No es alarmante, no hay sobrepesca ni sobreexplotación, pero el recurso viaja a una zona de cuidado. Son categóricos al decir que no resiste un aumento del esfuerzo pesquero. No se puede acceder a los informes hasta que los libere el CFP.

Revista Puerto - Langostino - INIDEP - img 02
Por Karina Fernández

Sin quorum en el Consejo Federal Pesquero por no estar nombrados sus integrantes, no se puede tener acceso a los informes de campaña ni de evaluación final de langostino, dado que es este organismo el que debe liberarlos para su difusión. Ello impide que los biólogos del Programa puedan poner al tanto a los actores del sector sobre la evolución y cambios en la pesquería. Por lo tanto, para conocer el estado general del recurso y apelando a los datos que sí se pueden difundir, entrevistamos a los investigadores Paula Moriondo y Emiliano Pisani, a cargo del grupo de trabajo. El dato más relevante fue la lenta pero constante baja en la biomasa que se viene registrando. Sobre este tema, sobre la distribución del recurso y los problemas logísticos que genera, acerca de la importancia de contar con observadores y sobre la posibilidad de que se incorporen más barcos a la pesquería hablamos en este reportaje.

REVISTA PUERTO: ¿Cuál es el estado del recurso?

PAULA MORIONDO: El estado de situación en general es bueno, ya lo habíamos visto en la campaña de marzo. Lo que estamos viendo es que estos niveles de pesca, estas 200 mil toneladas que están pescando todos los años, lo que están generando es que la población, muy lentamente, esté bajando. El langostino está, las concentraciones están y también lo vimos en la última campaña, el langostino está distribuido, no hay cosas llamativas, cuando se liberen los informes se conocerán los números. En todos los modelos el estado de la población es bueno, no está ni en sobrepesca ni en sobreexplotación. está en un estado saludable, con intervalos de confianza que se van hacia las zonas de cuidado. La población, de a poquito, va bajando. No son cambios abruptos o algo que nos asuste, porque enseguida el langostino, con un pequeño cambio de esfuerzo, con un ambiente favorable, puede revertir la situación.

RP: ¿Qué resumen se puede hacer de la temporada 2023?

PM: Fue una temporada complicada, primero por cómo está distribuido el langostino, el porcentaje de Rawson aumentó un poquito con respecto a otros años en cuanto a lo que es el desembarque total, pero muy disperso, mucho viento, mucho mal tiempo. El langostino se dispersa, como siempre decimos, la merluza está metida en medio y en 2023 muchas de las subáreas que se suspendieron o cerraron fueron por merluza, no por el langostino. Estamos analizando los datos y la captura por unidad de esfuerzo promedio que calculamos se mantiene en los mismos niveles, aunque un poquito menos que en 2022, a razón de 2.200 kilos por hora.

RP: Ante lo dicho, ¿es un nivel de esfuerzo en el que se puede mantener la pesquería?

PM: Se mantienen los desembarques, 200.000 toneladas, pero las estimaciones de biomasa nos están diciendo que la población de a poquito está bajando.

RP: En 2021 se registró una baja de la biomasa del 27% y se mantuvo en ese nivel en 2022. ¿Ese porcentaje aumentó?

PM: Ese cálculo no lo hicimos, porque era un promedio de los últimos cinco años. Pero, sí, la biomasa está por debajo, aunque todavía no sabemos cuánto. Es una tendencia de la población, que viene despacito.

RP: ¿Y qué implicancia tiene esta baja?

PM: Siempre decimos que es una población que responde mucho al esfuerzo pesquero y si mantiene estos niveles de esfuerzo, va a seguir, despacito, yendo para abajo. Pero con cambios en el nivel de esfuerzo puede mejorar. En 2023 fueron menos barcos, en Rawson empezaron más tarde y ahora están pescando menos por circunstancias que no tienen nada que ver con el recurso, porque ellos estaban pescando bien. Son todas regulaciones de esfuerzo que ayudaban a que la población vuelva a mejorar. Todo eso seguramente lo vamos a ver reflejado en la campaña. Por ahí encontremos más, pero hay que tener cuidado, porque esta situación se daría porque no lo pescaron. Hay que ver qué queda disponible y cómo todo esto que no están pescando aporta a la población.

RP: Estuvimos cerca de que por decisión del Ejecutivo se fuera a un aumento de barcos sobre la pesquería. ¿Puede el recurso resistir un aumento del esfuerzo pesquero? 

PM: No, no, no, porque ya está mostrando que con estos niveles, despacito, la población está bajando. Vamos a ver qué nos dice la campaña de marzo de este año. Por toda la investigación que tenemos, creemos que estamos ante una especie en la que el esfuerzo pesquero es uno de los mayores reguladores. También está la del ambiente… En estas especies de vida corta, el ambiente también es un disparador de cambios, pero más esfuerzo, nosotros creemos que no puede resistir.

RP: ¿En este año la flota se encontrará con un langostino tan disperso cómo el año pasado?

PM: El recurso ya está disperso, no es como antes que había un seguimiento de sur a norte, pero también depende cómo se dirija la pesca; este año estuvo dirigida mucho a las subáreas del sur, que fue donde más se pescó. En las subáreas del norte no se encontraron las concentraciones del año anterior.

EMILIANO PISANI: La flota también tuvo un comportamiento de contagio; donde un grupo de barcos encontraban una concentración, todos los barcos iban a pescar ahí y agotaban esas concentraciones. Entonces, si la dinámica es parecida, tal vez este año se vean resultados parecidos.

RP: El año pasado hubo mucha queja por la dinámica de aperturas y cierres que complicaba la operatoria de los fresqueros por los límites de tiempo de alejamiento del puerto que tiene. ¿Existe solución para esta flota?

PM: La flota fresquera que tiene tiempos de entrada y salida este año estuvo muy complicada, pero también por el clima, por el mal tiempo. Y después se ve afectada según cómo esté distribuido el recurso, si está cerca de la costa es más fácil para ellos y si las concentraciones están más alejadas tienen mayor dificultad para pescar. Pero los tiempos que tienen de entrada y salida no los estipulamos nosotros. Eso tiene que ver con la calidad del producto y no es algo que nosotros manejemos.

RP: ¿Cómo ha sido el nivel de cobertura de observadores?

PM: En los tangoneros fue buena, tuvimos un montón de observadores; muchos de la provincia, que están trabajando súper bien e incluyendo mucha información de calidad, pero como siempre, la flota fresquera estuvo con poca cobertura. Sigue siendo muy baja.

EP: Si hay zonas donde ellos están pescando solos, sin congeladores cerca y no tenemos observadores, no tenemos información y en algún punto esto también los afecta.

PM: Nosotros siempre pedimos lo mismo, porque es mejor para ellos. Hay veces que están pescando en un cuadrante y si los datos del congelador dan mal, se cierra todo el cuadrante. Y ellos dicen que están pescando buen langostino, pero si no tenemos observadores, nosotros no podemos hacer nada, precautoriamente se cierra toda la subárea.

RP: Otros datos que se reclaman y nunca se consiguen son los de la temporada de Rawson. ¿Hubo algún cambio con las nuevas autoridades?

PM: Todavía no tuvimos contacto con ellos, hoy no es una prioridad con todos los problemas que hay en plena temporada de pesca. Pero yo creo que cuando se pueda empezaremos a hablar. Esperamos que con las autoridades de Chubut podamos trabajar como estamos trabajando con las autoridades de Río Negro en el Golfo San Matías. Suponemos que cuando empiece a funcionar el Consejo Federal vamos a poder volver a plantearlo.

Ampliando el conocimiento

Desde siempre el Programa de Langostino ha incorporado nuevos investigadores que fueron ampliando el nivel de conocimiento. Desde el año pasado se unió María Eugenia López, que está trabajando en el desarrollo de un modelo para determinar si existe

interacción entre la abundancia del langostino y las variables ambientales. Lo que se busca es desarrollar modelos matemáticos para determinar si existe relación entre la salinidad, la temperatura, profundidad, viento, etc., y la abundancia. Si se establece una relación estos datos podrían ser un gran aporte para el conocimiento de la dinámica de la población.