20/03/2024
Afirman que existe la necesidad de activar la ‘mesa multisectorial pesquera’

El fracaso de la temporada de langostino de Chubut obliga a replantear cómo se administraron las tensiones dentro de la actividad y sobre todo evitar que se vuelva a repetir. Un espacio donde haya un sinceramiento de las partes, con un rol activo del Estado, permitirá planificar el resto del año.

Revista Puerto - Chubut - Rawson Langostino - img 02
Por Nelson Saldivia Fotos de archivo

Los resultados de la zafra langostinera en aguas provinciales con 30 mil toneladas menos que la temporada anterior, con estimaciones de pérdidas por aproximadamente ciento setenta millones de dólares, obliga a poner las barbas en remojo, y eso incluye al sector privado, sindical y también al sector público.

Desde la campaña electoral se ha venido hablando de la necesidad de constituir un espacio amplio donde los diferentes actores de la pesca confluyan, para acordar lineamientos mínimos de trabajo, ya que todos forman parte de un eslabón de esta industria como lo es la pesquera.

La denominada ‘mesa multisectorial pesquera’ fue propuesta en varias ocasiones por el gobernador Ignacio Torres, aunque en rigor, asumió con una temporada ya iniciada, con convenios y acuerdos salariales firmados en octubre, y posteriormente se fueron disparando diferentes conflictos, algunos que siguen plenamente latentes, y a esta altura ya no obedecen a razones salariales.

La mesa de la pesca tampoco iba a ser un ámbito de discusión salarial, porque para eso está el ámbito de las paritarias, pero habría sido útil si había un compromiso firme de las partes de aceptar que toda negociación transite, por los carriles administrativos, y con los barcos pescando, la estiba descargando y las plantas procesando.

Sin esos compromisos mínimos, con una participación activa del Estado, será difícil que tal como acontecieron los hechos, no vuelvan a repetirse. El espacio que se planea constituir, sería propicio para que haya un sinceramiento global de las variables financieras y económicas que rodean a la industria.

Esta temporada atípica comenzó y terminó con precios internacionales deprimidos, ante la caída de la demanda, y tendrían un leve repunte ahora ante la falta de stock y una posible suba del consumo en Europa en Semana Santa.

A los precios retraídos se sumó la brutal suba inflacionaria, con una interanual del 276,2%, que licuó en pocas semanas la corrección del tipo de cambio. Salarios con ítems de producción atados al dólar, y convenios firmados con ajuste por inflación, configuraron un escenario por demás complejo.

A estas alturas, ya de nada sirve llorar sobre la leche derramada. Ya es una realidad el marcado fracaso de la temporada, con un tercio menos de capturas, con pérdidas estimadas en doscientos millones de dólares, donde todos en algún punto perdieron. Las empresas tuvieron una facturación menor, los trabajadores también sintieron fuerte la caída de la actividad, y el Estado recaudó menos.

En el Ejecutivo provincial y en la Legislatura han sido presentados planteos para que se declare, en este contexto, la emergencia pesquera, pero aún no ha sido siquiera analizado.

Los números rojos de esta temporada debieran ser el primer motivo para acelerar la convocatoria y constitución de la “mesa multisectorial pesquera”, la cual tampoco serviría para hacer catarsis, ni pases de facturas, sino que sea un ámbito donde prime la madurez de cada uno de los actores de la pesca y se construyan consensos mínimos. Ya sabemos qué ocurre cuando no se aprende de los errores.