14/03/2024
La Corte dictó fallo clarificador en operaciones trianguladas de comercio exterior

Determinó que la triangulación de exportaciones es una herramienta comercial que no supone infracción de los actores, cuando haya diferencia de valor, sino que puso la ‘carga de la prueba’ en la Aduana que deberá demostrar si existiera una anormalidad. La sentencia “ha puesto las cosas en su lugar”, afirmó el tributarista Bellorini.

Revista Puerto - Comercio Exterior - Personal de Aduana en el puerto
Por Nelson Saldivia

La Corte Suprema de Justicia de la Nación con la firma de los jueces Carlos Rosenkrantz, Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, y disidencia de Horacio Rosatti, dictó, el pasado 29 de febrero, una sentencia clave en materia de comercio exterior. Los jueces supremos determinaron que la Aduana no puede invertir la carga de la prueba cuando detecta diferencias en el precio final de importación o exportación, es decir, no se puede presumir infractores de antemano a los operadores, sino que debe fundar y probar que hubo una infracción al Código Aduanero.

La triangulación es una estructura o modelo de negocio extendida en el mundo y en el comercio internacional que es utilizada, por la mayoría de las empresas, y no supone un acto de irregularidad fiscal; ocurre que en Argentina el término “triangulación” tiene una carga conceptual negativa por hechos que si han tenido como objetivo la evasión.

El máximo tribunal de Justicia vino ahora a clarificar en forma palmaria que los actores no pueden ser considerados supuestamente infractores por el solo hecho que utilizar esa herramienta de comercio exterior, sino que la Aduana es quien deberá probar, con elementos fundados, si hubiera una infracción. El fallo resolvió una discusión en la Justicia en torno a la aplicación de la infracción de declaración inexacta respecto de operaciones trianguladas en el comercio exterior.

“Las cosas en su lugar”

El abogado José Ignacio Bellorini, especialista en derecho tributario, profesor de la Universidad Austral sostuvo que “la Corte Suprema ha puesto las cosas en su lugar, en materia de imputaciones penales, cuando haya una diferencia de valor entre la mercadería exportada del resultante de la venta o destino final cuando de tal operación hayan existido terceros intermediarios”, dijo.

Consultado por REVISTA PUERTO precisó que “la triangulación en la compraventa de mercaderías exportadas siempre fue, lamentablemente, asimiladas por la AFIP como la existencia de evasión fiscal de los derechos de exportación por subfacturación y, con ello, imputar al exportador de declaraciones inexactas, cuando ello es inicialmente falso”, afirmó en forma categórica.

Diferencias de valor

Al ahondar en el tema, señala que “la diferencia entre un valor exportado y el valor comerciado en el destino final puede, es más debe, variar por múltiples razones haya o no triangulación con terceros sujetos o haya o no haya partes vinculadas”, describió respecto a los procedimientos habituales en el comercio internacional.

Bellorini dice que “el valor de exportación, y su variación al destino final, siempre debe estar dentro de los presupuestos de precios de transferencia para partes vinculadas, pero en muchos casos cuando no exista tal vinculación, la diferencia puede estar dada en la ganancia lógica del sujeto intermediario, a la ‘realocación’ de cierto stock en distintas partes del mercado o estrategias de nuevas ventas por nuevos clientes”, ejemplificó.

El tributarista afirma que esas diferencias también pueden deberse a “productos de mayor o menor calidad, época o lugar de pesca, tipo de mercados, en fin, innumerables indicios que pueden sostener probatoriamente la inexistencia de actividades sujetas al reproche penal aduanero”, indica.

Fallo “desmitificador”

Hasta ahora, la Aduana consideraba que al aparecer una diferencia de valor era suficiente para ‘invertir la carga de la prueba’ y, exigirle al operador que demuestre la corrección de sus precios, bajo apercibimiento de aplicarle una multa. El fallo de la Corte zanja la cuestión y obliga a la Aduana a probar que el precio de triangulación fue ilegítimo para después multar.

El tributarista integrante de la Asociación Argentina de Estudios Fiscales valoró los alcances de la sentencia porque clarifica y ordena prácticas administrativas que venía aplicando la Aduana por ‘usos y costumbres.

“La Corte Suprema puso fin a la discusión: puso en cabeza de la AFIP la carga de la prueba de comprobar, a los fines de poder sostener una imputación al exportador de la existencia de declaraciones inexactas de sus exportaciones, cuando hayan existido operaciones trianguladas con fines lícitos. Desmitificando -también- ese gran fantasma del comercio exterior que no es tal, y hasta resulta necesario en el complejo mundo comercial que atraviesan los mercados internacionales”, concluyó Bellorini.