27/05/2024
El langostino no es el problema

Desde el punto de vista biológico el recurso está muy bien y el alto nivel de investigación ya permite predecir escenarios. De cara a una nueva temporada el problema está en los mercados y en los conflictos laborales, todo ello en un contexto de hostilidad política para el sector.

Revista Puerto - Langostino - img 02
Por Karina Fernández Fotos de archivo

A juzgar por lo que vieron en el Programa de Langostino del INIDEP, la temporada comenzará una vez que termine la prospección, porque este año el recurso no presenta ningún indicio de mayor dispersión de la habitual, ni de bajos rendimientos. Se espera que los desembarques alcancen los niveles de 2018, cuando se superaron las 250 mil toneladas.

La pesquería de langostino está teniendo un nivel de análisis que ya permite inferir donde se encuentran las áreas y épocas del año en las que se puede dar con una mayoría de ejemplares de talla L1, cuándo el producto mayoritario será el L2 y cuando las tallas más chicas serán predominantes. Lo que permite de alguna forma armar una estrategia de explotación a las empresas.

Lo mismo ocurre con el bycatch. Los informes son de una minuciosidad que permite observar el momento en el que la relación merluza-langostino complicará la operatoria de la flota y se deberá actuar con sumo cuidado para no afectar la sustentabilidad de la merluza.

Los estudios realizados en artes de pesca pueden ser un aporte para preservar la merluza y extender la temporada, que precisamente por el alto nivel de bycatch, se debe suspender al inicio del mes de octubre. Y en este campo también se trabajó y avanzó: ya se han probado cuatro sistemas selectivos presentados por las empresas y uno de ellos en particular tuvo un desempeño más que interesante. Se trata del Sirius, que logró un escape del 65,6% de merluza, con una reducción de la captura de langostino de solo el 20%. Pero además, durante esta temporada, se realizarán pruebas en la flota comercial y en el Angelescu con red topless.

El equipo de trabajo del INIDEP, que involucra a varios programas de investigación, está haciendo un trabajo de excelencia a pesar de las restricciones que tienen para la evaluación, como la suspensión de campañas por problemas en los barcos, la falta de cobertura de observadores a bordo en la flota fresquera y la negativa de la provincia de Chubut a poner a disposición los datos de captura de la flota provincial en la temporada de Rawson.

Desde el punto de vista de la investigación, para que los resultados sean aún mejores es imprescindible resolver algunos puntos. El año pasado debieron suspenderse dos campañas de investigación, la cobertura de observadores en los fresqueros solo alcanza el 5% en 2023; mientras se contó con datos de 6 mil lances en congeladores, solo se dispuso de los de 300 lances en fresqueros. La histórica negación de Chubut a democratizar los datos de su temporada más fuerte, solo contribuye a generar un importante e inexplicable bache en la información, atento al minucioso trabajo de los grupos de investigación.

Los mercados

Con abundancia del recurso, la estrategia de explotación requerirá un trabajo organizado de las empresas para no inundar el mercado con un producto que desde hace años no deja de perder precio. Los cambios en los hábitos de consumo, la competencia del vannamei y la abundancia juegan en contra para despegar el valor de su piso, en el caso del langostino entero, que últimamente solo encuentra demanda para la talla más grande.

En el caso de las colas la demanda no es un problema, aunque sí comienza a ser el precio, porque de seguir bajando, afrontar los costos internos puede llegar a ser insoportable y tener consecuencias en la caída del empleo. Esto puede complicar el valor que tenga en muelle el langostino y derivar en un menor interés por ir a buscar el crustáceo o no poder seguir el ritmo de las recomposiciones salariales, generando conflictos.

Recuperar presencia en los mercados y mejorar el precio resulta clave para el aprovechamiento de las buenas capturas que se esperan en este año. Dos variables por las que poco puede hacer el sector empresario, siendo el contexto internacional el que las determina. Mientras, la macroeconomía nacional no muestra un escenario de mejoras para la producción; por el contrario, el aumento de los costos internos puede profundizar la falta de rentabilidad.

Los gremios

El conflicto con los gremios está vigente, como ocurre desde hace varios años en cada inicio de la temporada. En los congeladores está saldada la discusión salarial con el SOMU pero no se cerró con el SiMaPe y ambos reclaman por el dólar pesca, una cotización diferenciada que otorgó el gobierno de Alberto Fernández para dar competitividad a las empresas en un escenario de amplia brecha cambiaria, que fue compartida con las tripulaciones en la producción y ahora quitada del acta acuerdo.

Dictada la conciliación obligatoria para el SOMU, el seguro dictado para el SiMaPe y la actividad en la flota fresquera de altura dependiendo también de una medida de este tipo, dejan la labor de la flota pendiendo de un hilo, lo que puede ser muy perjudicial para todo el sector, tanto para las empresas como para los tripulantes.

En tierra el SOIP no tiene casi participación en la producción de langostino, es el STIA el que domina este campo en la Patagonia, donde se procesa la mayor parte del langostino de aguas nacionales; y la puesta en aviso de algunas plantas procesadoras de que no podrán afrontar subas salariales suma intranquilidad ante un posible escenario de conflictividad durante la temporada. Y todavía resta ver qué sucederá con la estiba este año, que ya ha tenido un profundo conflicto con la flota de Rawson.

Una situación excelente desde el punto de vista biológico y de investigación para mejorar la producción se da en un escenario complicado en cuanto a los mercados y conflictos laborales, que deben resolverse en un contexto de gran hostilidad para el sector desde el ámbito político. Especular con una quita de retenciones cuando se acusa al sector de llevarse todo a cambio de nada, es impensable. Y la apertura de nuevos mercados o acuerdos del Mercosur con la Unión Europea para mejorar las condiciones de ingreso del langostino se desvanecen en cada aparición pública del Presidente de la Nación en ámbitos internacionales.

Ante este escenario, la inteligencia empresarial para aprovechar de la mejor manera el recurso y la flexibilidad gremial para otorgar a sus afiliados la mejor renta posible sin paralizar la actividad, resultan ser claves para sacar provecho de una temporada que no tendrá ningún problema provocado por el recurso langostino.