07/05/2024
Motivos para ilusionarnos con la adhesión al acuerdo de la OMC

Para muchos la media sanción del proyecto de Ley sobre la adhesión al acuerdo de subvenciones a la pesca pudo pasar desapercibido, no así para quienes vemos en la quita de los incentivos que poseen las flotas extranjeras para operar más allá de nuestra ZEE, una verdadera política apuntada a la búsqueda de soluciones a una problemática ambiental que afecta, hace décadas, a nuestro país y a los intereses de todos los argentinos sobre nuestro mar y sus recursos.

Por Sergio Almada (*) y Luciana de Santis (**)

Si bien nos alegramos por este primer paso, sabemos que su aprobación no será por sí sola la solución al problema, pero sí, una de las medidas que debemos adoptar como parte de un proceso de búsqueda de una gobernanza en este espacio que, partiendo de un escenario cierto, se enfoque en atacar las causales reales del problema.

A pesar de que en alta mar existe libertad de pesca, esta no es absoluta, sino que se encuentra sujeta a otras obligaciones convencionales que instan a los Estados a cooperar y adoptar medidas para la conservación de los recursos vivos marinos en este espacio. Puede estar condicionada también, por tratados internacionales de los que los Estados son parte, de allí nuestras mayores expectativas.

Las buenas intenciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de apoyar a las industrias de los Estados miembros a través de subvenciones, no sólo suelen distorsionar el comercio o afectar las relaciones de cambio, sino también, atentar contra la conservación de los recursos naturales.

Concretamente, el apoyo de los Estados a sus sectores pesqueros a través de subvenciones, en determinadas circunstancias, pueden afectar seriamente a los propios recursos que generan la actividad, permitiendo, por ejemplo, construir más buques pesqueros o posibilitar sus actividades en aguas distantes, para pescar o capturar recursos cada vez más escasos, atentando contra su sustentabilidad.

Estas distorsiones, son las que pretende corregir el nuevo acuerdo de la OMC, identificando subvenciones perjudiciales en base a conceptos de otros regímenes distintos al comercial, como el de pesca Ilegal No Declarada y No Reglamentada (INDNR) y la sobrexplotación pesquera, estableciendo, además, medidas para determinar la transparencia y la responsabilidad de los gobiernos respecto del apoyo a su sector pesquero.

Para ello prohíbe las subvenciones contribuyentes a la pesca INDNR, respecto de poblaciones de peces sobreexplotadas y en áreas no reguladas de la alta mar, esta última, de aplicación en el área adyacente a nuestra ZEE.

Intentemos llevar las propuestas de este acuerdo a la práctica y a la realidad de lo que sucede en nuestra Milla 201. Entre 300 y 400 buques pesqueros extranjeros operan anualmente en esta pequeña franja de la alta mar, sin ningún tipo de límite, con importantes subsidios de sus Estados de bandera y con controles que podríamos considerar laxos, por la lejanía de las operaciones y el hecho de que son producto de una obligación de medio y no de resultado, es decir, deben procurar a través de prácticas y diligencias que sus buques desarrollen una actividad sustentable pero, sin garantizar el resultado y menos aún, ser responsable de si ello no se logra.

Sin estos subsidios, la presencia y operación de los buques de estas flotas a miles de millas de sus puertos de origen, aún con buenas capturas, sería económicamente inviable, por lo que creemos que sin dudas no podría mantenerse, al menos en el número actual. Sin la posibilidad de transbordos y otros tipos de servicios en el mar, muchas veces vinculados y subsidiados también por sus banderas, poco de lo que hoy vemos en nuestras latitudes y nos afecta, sucedería.

Por ejemplo, China, a cuya bandera pertenecen más del 70% de los buques pesqueros que operan en la Milla 201, subvenciona a través de un programa estatal a sus buques. Pero ello no sucede solo con este país; España y otros países cuyos buques también operan en esta zona, otorgan subsidios a sus buques de pesca en aguas distantes, a través de diferentes formas, como préstamos, eximición de impuestos y diferentes tipos de deducciones impositivas y arancelarias.

Precisamente en su artículo 5, el acuerdo prohíbe las subvenciones a la pesca o a actividades relacionadas con la misma, en las áreas no reguladas de la alta mar, es decir fuera de la jurisdicción de un Estado ribereño y de la competencia de una organización regional pesquera, como es el caso del área que conocemos como “Milla 201”.

Pero su aplicación puede ir aún más allá. El artículo 3 del acuerdo prohíbe, además, las subvenciones contribuyentes a la pesca INDNR, considerando que un buque la practica cuando un Estado ribereño miembro del acuerdo, respecto de actividades en zonas bajo su jurisdicción, formule una determinación positiva en ese sentido.

¿Qué implica esto? Lo explicamos con un ejemplo práctico: si el acuerdo estuviese vigente y nuestro país fuera parte del mismo, la detección reciente por parte del Sistema Guardacostas de la Prefectura Naval Argentina del buque pesquero Calvao (bandera de Portugal) en operaciones de pesca ilegal dentro de la ZEEA, con la debida prueba documental, podría representar causa suficiente para que su Estado de bandera, también parte del acuerdo, debiese retirarle todos los subsidios a la pesca que le pudiese otorgar. De esta forma, su continuidad en caladeros tan distantes a su puerto de origen se vería sumamente comprometida.

Entrada en vigor

El acuerdo, adoptado en 2022, lo hará cuando dos tercios de los 164 miembros de la OMC depositen sus instrumentos de aceptación, y no falta mucho para ello. Ya muchos países lo han aceptado, entre ellos China, la Unión Europea (por un número igual al número de Estados miembros de la Unión Europea que son miembros de la OMC), la Federación de Rusia, Estados Unidos, Reino Unido, República de Corea y en la región, Uruguay, Chile y Perú.

Como dijimos al inicio y lo venimos sosteniendo, el acuerdo, por sí solo, no puede resolver la problemática y, su grado de contribución a la reducción del tamaño de estas flotas dependerá de varios factores, fundamentalmente, de cuan vinculante resulte el mismo en la práctica.

No obstante, esta medida representa uno de los objetivos perseguido por quienes consideramos a la quita de los incentivos a esta flota, como una política de Estado efectiva y coherente con las verdaderas causales del problema y la búsqueda de la gobernanza anhelada. Los subsidios a estas flotas, los transbordos en alta mar y la particular condición jurídica del espacio donde operan, representan los focos donde deben centrarse los mayores esfuerzos y donde nuestra política exterior, cobra extrema importancia.

Aunque a veces nos traten de hacer creer otra cosa, pretendiendo la existencia de una “zona de guerra y/o descontrol total” en la Milla 201, la verdadera causal del problema no son los ingresos ilegales a nuestra ZEE o la falta de control de su límite. Sí lo es, en cambio, la presencia y operación continua de estas flotas capturando durante meses y sin ningún tipo de regulación o captura máxima, especies transzonales de nuestra ZEE, las mismas que pescan nuestros buques, afectando a los recursos, al ecosistema y a la actividad pesquera nacional.

(*) Licenciado y Profesor en Geografía. Licenciado en Seguridad Marítima. Diplomado en políticas para el futuro sostenible del mar. Coordinador EICEMAR.

(**) Abogada con especialización en Derecho del Mar y Profesora Universitaria de Ciencias Jurídicas. Licenciada en Derecho por el Ministerio de Educación y Ciencias de España. Cuenta con postgrados en Recursos Humanos y en Selección, Formación y Prevención de Riesgos Laborales.