27/05/2024
Vence el convenio colectivo con el STIA y se presenta un panorama incierto

En Chubut se reiniciarán las negociaciones salariales con el personal de las plantas de procesamiento en un escenario por demás complicado. La caída de la demanda, la baja de precios, los altos costos y la recesión configuran una situación por demás delicada para el sector.

Revista Puerto - Langostino - Chubut - Proceso en planta de tierra - img 02
Por Nelson Saldivia Fotos de archivo

El 31 de mayo vence el acuerdo salarial entre las pesqueras de Chubut y el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación, en momentos que se inicia la temporada de langostino en aguas nacionales, pero con un panorama incierto por las diferentes variables de la economía local y el contexto de los mercados internacionales.

Todavía no se iniciaron las negociaciones salariales y desde el STIA amenazan con iniciar una huelga que agravaría aún más la frágil situación actual de la industria pesquera.

“Si para nuestras demandas no hay solución, el paro es nuestra única opción”, alentaron como consigna desde el gremio de la alimentación en las últimas horas a través de sus canales de comunicación. “Basta de oídos sordos y excusas que solo pretenden desconocer nuestras necesidades. Los trabajadores y trabajadoras de la Alimentación exigimos una remuneración justa acorde a nuestra función”, afirmaron desde el STIA al tiempo de reclamar “por un salario justo que garantice la calidad de vida de las familias de trabajadoras”.

La discusión salarial que se viene promete ser compleja a la luz del escenario de la economía nacional en plena recesión. Lo cual se completa con los mercados internacionales retraídos, con una merma en la demanda de productos pesqueros a partir de la caída del consumo a partir de índices inflacionarios en Europa.

La irrupción geométrica de volúmenes de vannamei inundando los mercados también colaboró con la caída de los precios internacionales del langostino, que, a pesar de ser claramente un producto diferente y superior en cuanto a calidad, compiten en góndola.

Desde el sector se ha planteado la necesidad que el Gobierno nacional revise el actual esquema de retenciones a las exportaciones ya que se verifican aumentos de captura y producción. La suba del precio del combustible que es uno de los insumos principales de la industria pesquera es otro elemento determinante en la estructura global de costos.

Todas estas variables estarán presentes en la mesa de negociación que se abrirá entre las partes a partir del vencimiento del acuerdo salarial donde del sector empresario han adelantado que no podrán asumir subas a la par de la inflación, sino que cualquier aumento posible debería estar atado a productividad.

Asimismo, será clave en este proceso el rol que asuma el Estado en la gestión de las relaciones laborales, ya que una escalada de conflictividad en el inicio de la temporada conspiraría fuertemente contra la sustentabilidad de la actividad.

Todavía no empezaron las negociaciones y desde el STIA ya amagan con un paro, por lo que el panorama se presenta incierto y requerirá de la mayor madurez posible de las partes. El fracaso de la temporada de langostino en Chubut debiera servir de aprendizaje para no volver a cometer los mismos errores.