08/07/2024
El peligro de la ¿ingenua? ignorancia

Baby Echecopar entrevistó el jueves pasado en su programa matutino de Radio Rivadavia al ministro Guillermo Francos. Ambos dieron un espectáculo de ignorancia compartida e irresponsabilidad. Sin ponerse colorados hablaron del robo de pescado que existe según su conocimiento dentro de la Zona Económica Exclusiva, asegurando que los empresarios pesqueros no solo explotan los recursos “sin dejar nada” sino que además pescan ilegalmente.

Revista Puerto - Guillermo Francos y Baby Echecopar - El peligro de la ignorancia en materia pesquera
Por Karina Fernández

“Me preocupa lo de la pesca. Cómo nos roban el pescado y nadie hace nada” le dijo Baby Echecopar a Guillermo Francos el jueves pasado. Para cualquier conocedor (básico) de la materia sólo se podría estar refiriendo a la pesca INDNR que cientos de barcos extranjeros realizan en la Milla 201, pero sorprendentemente no era así. La respuesta del Ministro fue sobre la industria pesquera nacional y el periodista no solo la tomó como válida sino que siguió avanzando en esa línea de razonamiento.

“Ahí tenemos una discusión que dar, nosotros habíamos presentado dentro del proyecto original de la Ley de Bases una propuesta de reforma del sistema de pesca con licitación de zonas, etcétera, que generó polémica y cuestionamientos. Entonces decidimos apartarlo para tratarlo posteriormente. Pero tenemos pendiente ese debate y estoy totalmente de acuerdo. Yo creo que es un tema que debería ser mucho más transparente de lo que es actualmente”, respondió Francos.

El ministro más importante del gobierno de Javier Milei no solo desconoce la pesca en la milla 201, dado que en ningún momento su análisis repara en este flagelo que compromete la salud de los recursos pesqueros y la rentabilidad de las empresas, producto de la competencia desleal que representa para el mundo la pesca INDNR; sino que además da por hecho con su respuesta que la flota nacional pesca ilegalmente y, sin ninguna prueba, ensucia a todo el sector.

Además se refiere a la ley de Bases sin tener, evidentemente, ningún conocimiento sobre el alcance de la misma. Dijo que se iban a “licitar zonas” cuando lo que se propuso originalmente fue licitar internacionalmente las cuotas de captura, liberando a las empresas o gobiernos que ganaran la compulsa de la obligación de realizar inversiones, de descargar en puertos nacionales y de contratar tripulación argentina.

Nada de lo propuesto por la Ley de Bases permite inferir un mayor control; muy por el contrario, la posibilidad de descargar en otros puertos veda al país de tener algún control sobre las capturas. Pero además vulnera la Ley Federal de Pesca a través de la cual se distribuyeron las cuotas hace quince años bajo parámetros de inversión, trabajo, historial de capturas e infracciones.

Siguió Echecopar: “¿Es verdad que hay como regalías por izquierda con algunos políticos para que los barcos pesquen en la línea de exclusión argentina y que hay gente que cobra por eso, por permitir hacer la vista gorda?”. Con absoluta liviandad, sin tener un solo ejemplo para presentar ni nombres, tiró esta grave acusación ‘a la bartola’ y lo que es peor, tuvo enfrente un interlocutor dispuesto a abonar este disparate.

Respondió Francos: “Yo no tengo pruebas. Pero por supuesto que siempre hay una sospecha sobre todo el tema pesca no solamente en el límite de las 200 millas, sino dentro de la zona propia, con lo cual yo creo que son temas que hay clarificarlos, porque dejar esta duda en la sociedad…” dijo con total irresponsabilidad, contribuyendo a esa duda que asegura existe en la sociedad, que cabe preguntarse a esta altura si existe o se busca instalar.

La flota pesquera tenía, hasta la llegada de Milei, un sistema de control que debía mejorar pero que este gobierno no sólo no mejoró sino que desarmó, despidiendo a la gran mayoría de los inspectores y dejando en manos de sindicalistas la designación en la flota. Además de no haber sido capaces de nombrar una autoridad en el área, luego de que el anterior director de control y fiscalización renunciara tras el escándalo de pesca ilegal que, precisamente, su gobierno permitió en el conocido caso del buque Tai An.

Pero más allá de las infracciones de algunos pocos, la Argentina tiene una explotación responsable de los recursos que se refleja en la salud de sus recursos y la liviandad con la que se señala al sector de depredador irresponsable es muy peligrosa. El prestigio logrado en materia de pesca responsable a través de años de trabajo de distintas administraciones ha permitido que hoy nuestro país se encuentre con especies certificadas y otras en proceso de certificación que constituyen herramientas poderosas para posicionar nuestros productos en el mercado internacional. Trabajo que sin ponerse colorado un ministro de la Nación pone en tela de juicio.

Aunque ya parece suficiente el Ministro no se detuvo ahí, sino que siguió profundizando en su peligroso discurso: “Claro que cuando uno plantea esto, entonces aparecen las empresas pesqueras, los que fabrican los buques de pesca… Me pasó esto al principio de nuestro gobierno, cuando teníamos este proyecto de ley y todas parecían quejas razonables y atendibles. Pero bueno, tenemos que ir hacia un sistema más transparente, ¿no? En donde los que se dedican a este sector de la pesca, paguen por los recursos que extraen del mar que es argentino. Entonces digo, está bien, hay trabajo, hay inversión, pero también tenemos que ver qué es lo que queda para el país de todo el fruto de nuestro mar, ¿no?”, concluyó Francos.

Cuando Guillermo Francos recibió a los empresarios pesqueros en enero, la gran mayoría creyó estar ante una persona sensata, que había comprendido que el impacto social y económico del sector no podía reducirse al canon pesquero, que no hay forma de aumentar las capturas porque se pondría en riesgo la sustentabilidad de los recursos y que una licitación como la propuesta podría generar sobreexplotación en recursos no cuotificados. Pero está claro que el Ministro no tomó en serio los argumentos del sector.

Sin tener en cuenta las inversiones y los sueldos, que son los más altos de la industria manufacturera de productos de origen agropecuario, la pesca deja en las arcas del Estado,  para el caso de la merluza común, el 45% de sus ingresos por exportaciones, según datos suministrados por ALFA si se computan los pagos realizados por: derecho único de extracción (0,712%), Subsecretaría de Pesca (5,443%), SENASA (0,226%); Consorcio Portuario (0,277%); Prefectura Naval (0,063%); Pesca Municipal y/o provincial (0,038%); Aduana (4,105%); Derecho de exportación (10,308%); Cargas Sociales (16,866%) y Ganancias (7,215%).

“Creo que todo esto hay que hablarlo a la gente, porque la gente no entiende con qué se encontraron”, así dio por terminada la entrevista en lo referido al sector pesquero el periodista.

Ante lo que aparentemente será una nueva embestida del gobierno nacional por licitar internacionalmente la pesca, la batalla mediática y cultural que debe enfrentar el sector será muy complicada, cuando desde medios nacionales con gran penetración en la sociedad y avalados por altos funcionarios del gobierno se busca instalar que se está ante un sector corrupto, irresponsable e inescrupuloso que se roba los recursos de todos los argentinos. Sin una mayor responsabilidad de los comunicadores y de los gobernantes la tarea no solo será titánica, sino posiblemente también infructuosa.