Para un sector exportador que tiene a China, Estados Unidos, España y otros mercados europeos entre sus principales destinos, el transporte marítimo de cargas se convierte en una variable cada vez más determinante de la competitividad final.
El costo del flete marítimo volvió a instalarse en el segundo semestre de 2026 entre las variables que condicionan la competitividad de los exportadores argentinos. Los incrementos de tarifas se los atribuye a las variaciones diarias del precio internacional del petróleo y situaciones de tensiones geopolíticas; inestabilidades exógenas que escapan al sector e impactan a nivel global.
En el caso de la industria pesquera, el impacto adquiere una dimensión particular al ser una actividad esencialmente exportadora y casi el total son productos congelados que utilizan reefers para llegar a destino, cuyo costo es sensiblemente superior al de un contenedor de carga seca.
El reefer, bajo presión
Uno de los movimientos concretos que muestra la evolución de los costos ocurrió en mayo, cuando Hapag-Lloyd anunció un incremento de US$200 por contenedor reefer desde la costa este de Sudamérica hacia Italia y España.
La tarifa para contenedores refrigerados de 20 y 40 pies pasó de US$6.000 a US$6.200 hacia los puertos base de Italia y España. Para destinos del Mediterráneo considerados «outports», el valor aumentó de US$7.500 a US$7.700. La compañía aclaró que esos valores estaban sujetos a los recargos aplicables.
Aunque se trata de una modificación puntual, vale consignar que no representa el comportamiento de todas las rutas, pero constituye una referencia concreta para un sector como el pesquero, que utiliza intensivamente contenedores refrigerados para llegar a sus mercados de destino.
Los operadores de comercio exterior admiten que la situación es de una volatilidad permanente que obliga a estar en el día a día para monitorear la evolución de los costos de estos servicios.
Comportamientos diferentes por rutas
El escenario internacional, además, está lejos de ser homogéneo. Las tarifas están mostrando comportamientos diferentes según las rutas, mientras las compañías navieras modifican con frecuencia sus estructuras de precios en función de la disponibilidad de bodega, el combustible, los costos portuarios, la seguridad de las rutas y la situación geopolítica.
Por eso, más que una suba generalizada de los fletes, el segundo semestre presenta un mercado altamente volátil, con movimientos que pueden cambiar de un mes a otro y diferencias significativas entre corredores comerciales.
Maersk eleva cargos asociados
El anuncio más reciente con impacto directo sobre la operatoria argentina corresponde a Maersk. La naviera comunicó el 16 de septiembre una revisión de sus cargos de manipulación de terminal (OHC/DHC) para los contenedores con origen o destino en Argentina. Los nuevos valores comenzarán a regir el 15 de octubre de 2026 y, según la empresa, responden a incrementos en los costos portuarios y operativos.
Por este concepto puntual, Maersk había establecido en abril, para Puerto Madryn, un cargo OHC de US$640 por contenedor refrigerado, mientras que para Puerto Deseado había fijado US$600. Un ejemplo de la magnitud que pueden adquirir los “cargos asociados” al movimiento de un reefer en los puertos argentinos.
Por la complejidad del mercado, es necesario precisar que no todos los aumentos anunciados por las navieras afectan de igual manera a todos los tipos de carga ni a todas las rutas.
Una industria que depende del comex
La sensibilidad de la pesca frente a esta variable se explica por la propia estructura del negocio. Entre enero y agosto las ventas al exterior del octavo complejo exportador alcanzaron los US$1.677 millones, un 23,4% más que en el mismo período de 2025.
Asia sigue siendo el principal destino regional de la pesca argentina durante los primeros ocho meses del año, con exportaciones por US$ 689 millones, seguida por Europa, con US$ 593 millones.
