El concepto pertenece al gerente de producción y apoderado de Makro, empresa que recientemente botó el artesanal Adviento en el astillero Alon Car y operará desde Rawson. El grupo este año también incorporó un congelador tangonero y pone a punto sus barcos de flota amarilla para la próxima temporada de Chubut.
Gabriel Giannotta cuenta con una vasta trayectoria y experiencia en la industria pesquera argentina y hoy en su carácter de gerente de producción y apoderado de Makro asegura que la renovación de flota y el mantenimiento de los barcos están orientados directamente a priorizar la producción de langostino con altos estándares de calidad. Admite que la cuotificación ordenará y obligará a optimizar el recurso al máximo, opina que eso se logrará con productos de calidad.
Sobre la botadura del buque Adviento en el astillero Alon Car en Quequén, un artesanal de 10,40 metros de eslora que operará desde Puerto Rawson, dijo que “es una embarcación moderna, con tecnología de avanzada y cinta clasificadora de pescado en cubierta. Con características muy importantes para lo que se viene con respecto a la calidad de pescado en Rawson”, describió en declaraciones a REVISTA PUERTO.
El apoderado de la empresa armadora Makro, que forma parte de JPA Group, sostuvo que “se está tratando de implementar la cuotificación del langostino y eso va a requerir y obligar a todos a salir a pescar y darle un muy buen tratamiento al pescado”, pronosticó. “Hay que preparar todos los barcos para que se trabaje con una calidad superior para así obtener el mejor rendimiento productivo y atender la demanda que los exigentes mercados piden”, afirmó Giannotta.
Incorporaron un congelador tangonero
El gerente de producción dijo que avanzaron en la construcción de este nuevo barco artesanal que reemplaza a otro que ya tenían “con la premisa que tenga más tecnología, sea más eficiente para pescar, con cinta de clasificación en cubierta y mejor habitabilidad para los tripulantes”.
“En un momento complejo y difícil para la actividad, nos metimos en esta inversión. También adquirimos el año pasado un congelador y entramos en el mundo de los barcos congeladores tangoneros. Se trata del Conara I de 40 metros de eslora, es viejo y uno de los más chicos de la flota y lo hicimos funcionar. No pudimos trabajar toda la zafra porque se nos rompió la hélice, pero fue una muy buena experiencia”, describió al tiempo de informar que ya lo llevaron a Necochea “para realizarse incorporación de tecnología y readecuaciones operativas, bajo el mismo concepto de tener un barco eficiente de pesca que priorice la calidad del producto”.
Puesta a punta de flota amarilla
Makro cuenta ahora con un total de siete buques destinados a la pesca de langostino; el congelador Conara I, el nuevo artesanal Adviento y los de la flota amarilla: Altar, Misal, Sagrario, Cáliz y San Giuseppe.
“En estos días también sacamos del astillero el barco Cáliz, se le hicieron algunas reformas, es un barco fabricado en 2008. Venía con alguna incomodidad para la gente así que readecuamos los lugares para dormir y el comedor. Se le hicieron algunas reformas y le dimos un poquito más de claridad al barco y mejor estabilidad”, explicó Giannotta.
“Queríamos un barco más cómodo para la gente cuando hay que afrontar situaciones de mal clima. Buscando siempre la forma para que la gente trabaje más segura y podamos aprovechar más tiempo de pesca, más que nada cuando vamos a aguas nacionales con la flota amarilla”, manifestó.
Capacitación y concientización del personal
Por otro lado, precisó que la empresa ha encarado un fuerte plan de capacitación y concientización para todas sus tripulaciones. “Al menos cuatro veces al año les estamos dando cursos para un mejor desempeño y minimizar riesgos de accidentes de trabajo. Es un tema complejo, pero se debe abordar con responsabilidad”, enfatizó.
“Este año se empezarán a aplicar controles de alcoholemia en el puerto, creo que es una cosa importantísima. Y después vendrá el test de doping. Es necesario que la gente tome conciencia que la seguridad es prioritaria”, sostuvo el apoderado de Makro.
Dijo que el mensaje debe ser claro y así lo ha transmitido a sus tripulaciones. En una reciente inspección sorpresiva hecha por la empresa en uno de los barcos detectó, antes de zarpar, la presencia de bebidas alcohólicas: “En nuestros barcos está prohibido el consumo de alcohol, el consumo de estupefacientes. Así lo hemos transmitido y colocado carteles de advertencia.
Quienes transgreden esas normas de convivencia son notificados y en caso de reincidencia los bajamos”, planteó con firmeza.
Finalmente, consideró que si bien las acciones privadas de las personas son reservadas, mientras se está a bordo de una unidad productiva y prestando servicios laborales se debe actuar cumpliendo determinadas normas que hacen a la propia seguridad de las tripulaciones.
