La discusión dejó de ser hipotética. Las medidas anunciadas por el Gobierno argentino la pasada semana no mencionaron expresamente a la pesca, pero el proyecto anticipado extendería las prohibiciones a otras actividades desarrolladas en las Islas y a vínculos directos o indirectos con las empresas involucradas, incluidos accionistas, directores y proveedores. Su alcance efectivo dependerá del texto que llegue al Congreso y de su eventual aprobación, pero la sola posibilidad reabrió una pregunta básica: ¿quiénes pescan alrededor de Malvinas, qué recursos afectan, bajo qué pabellones y por cuánto dinero?
Para responderla, ordenamos las estadísticas pesqueras, fiscales y comerciales disponibles. El ejercicio permite separar embarcaciones de asignaciones de licencia, pabellón de propiedad empresaria, recaudación pública de valor de captura y toneladas pescadas de exportaciones registradas. También deja a la vista la información que todavía no es pública y evita que una discusión sensible se apoye en números imposibles de comprobar.
Cuatro pesquerías principales y reglas diferentes
El calamar argentino (Illex argentinus) es capturado principalmente por poteros extranjeros con licencia anual “B”. En 2025 se otorgaron 107 asignaciones: 76 a buques de Taiwán, 29 de Corea del Sur y 2 de Vanuatu. La pesquería no integra el régimen de cuotas individuales transferibles (ITQ): el acceso se decide cada año y la temporada se puede cerrar anticipadamente. El manejo es especialmente complejo porque se trata de un stock compartido y transzonal.
El calamarete patagónico (Doryteuthis gahi) es explotado por arrastreros en dos temporadas: licencia “C” en verano y “X” en invierno. Se administra mediante control del esfuerzo, evaluaciones de abundancia antes y durante la zafra y cierres cuando la biomasa se aproxima al umbral de conservación. En 2025 hubo 17 licencias “C” y 16 “X”; varias correspondieron a los mismos buques y no pueden contarse como cascos distintos. La fragilidad del recurso volvió a quedar expuesta en agosto de 2026: tras una pausa de dos semanas, la segunda temporada fue cerrada por baja biomasa.
La pesquería mixta de peces de aleta utiliza arrastreros con licencias “A”, “G” y “W”. Su especie central es la merluza común (Merluccius hubbsi), y secundariamente la nototenia, abadejo, bacalao austral, rayas, hoki y otras especies. En 2025 se asignaron 24 licencias “A”, 15 “G” y 14 “W”.
La merluza negra (Dissostichus eleginoides) se captura principalmente con un único palangrero de licencia “L” y también como fauna acompañante de los arrastreros; el límite para la pesquería dirigida fue de 1.041,9 toneladas en 2025.
El número de licencias que otorgaron
Leído por pabellón, el reparto de las 201 asignaciones fue el siguiente: 76 para Taiwán, 30 para Corea del Sur, 2 para Vanuatu, 56 para el registro isleño, 36 para España y 1 para el Reino Unido. Los 107 permisos de calamar Illex se concentraron en poteros asiáticos; las 33 asignaciones de calamarete (17 “C” y 16 “X”) recayeron casi por completo en buques con registro isleño y sólo 2 en españoles. En las licencias de peces de aleta “A”, “G” y “W” predominaron nuevamente los registros isleño y español.
El pabellón isleño, sin embargo, no equivale necesariamente a capital íntegramente local. En las pesquerías sujetas a ITQ —y de manera muy visible en el calamarete— operan sociedades entre titulares radicados en las Islas y socios españoles que aportan buques, capital, conocimiento técnico y acceso al mercado europeo. El modelo se consolidó con el régimen de ITQ introducido en 2005; la propia administración afirma que la participación directa de los socios locales creció en los últimos años y ubica desde 2021 nuevos esquemas empresariales también en la pesquería de calamar Illex.
La estadística permite corregir otra confusión habitual: desde hace un buen tiempo no hay buques con pabellón de la República Popular China operando en las Islas Malvinas. Ello obedeció a una gestión argentina que fue respaldada por el Gobierno Chino hace por lo menos 15 años.
El ingreso fiscal: 36,14 millones de libras en 2025
La serie oficial registra £36.140.839 —unos USD 47,7 millones— de recaudación por venta de ilegítimas licencias de pesca en 2025. El 80,7% provino de los dos calamares: £16,21 millones (USD 21,4 millones) por Illex y £14,42 millones (USD 19,0 millones) por el calamarete.
La merluza negra aportó £2,05 millones (USD 2,7 millones); las licencias de peces “A”, “G” y “W”, £3,26 millones (USD 4,3 millones); y rayas y pelágicos, £0,20 millones (USD 0,26 millones). El cierre financiero 2025/26 informó que los £36,2 millones efectivamente ingresados por derechos pesqueros representaron el 28,3% de los £128,1 millones (USD 169,0 millones) de ingresos operativos del gobierno.
Los impuestos a sociedades y personas sumaron otro 31,3%, aunque las cuentas públicas no permiten aislar qué proporción de esos tributos provino de la pesca. Por eso puede afirmarse que las licencias aportaron casi tres de cada diez libras recaudadas; y estimativamente puede atribuirse al sector alrededor del 40% del ingreso presupuestario total de las islas.
Diez años de capturas: 2,17 millones de toneladas
Entre 2016 y 2025 se declararon 2.171.716 toneladas en las zonas administradas por las Islas. Tres especies explicaron el 88,0% del volumen: calamar Illex, con 741.944 toneladas (34,2%); calamarete, con 706.097 toneladas (32,5%); y merluza común, con 463.467 toneladas (21,3%).
El total anual osciló entre 111.613 toneladas en 2016 y 337.029 toneladas en 2021; en 2025 alcanzó 204.040 toneladas. Ese último año, el calamar Illex lideró con 72.588 toneladas, seguido por la merluza común con 63.353 toneladas y el calamarete con 56.895 toneladas. Aunque la merluza negra sólo aportó 1.346 toneladas, su elevado precio la convierte en una fuente de valor muy significativo aún con su bajo volumen.
¿Cuánto representan esas capturas?
La respuesta exige distinguir captura, producto y exportación. Las 204.040 toneladas de 2025 son peso capturado, no toneladas vendidas. El procesamiento a bordo reduce el peso comercial; además intervienen descartes, existencias, transbordos y ventas diferidas. Por eso no es válido multiplicar todo el volumen por un único “precio de mercado”.
La propia administración isleña reconoce que los precios públicos no permiten estimar con robustez el valor total y que, salvo para la merluza negra, pueden diferir de la facturación informada por las empresas.
La referencia comercial disponible ofrece otro orden de magnitud: en 2024 —último año completo comparable— las exportaciones registradas por la administración de las Islas de pescados, crustáceos y moluscos sumaron USD 366 millones. España absorbió USD 255 millones, el 69,7%; Marruecos, USD 53 millones; y Estados Unidos, USD 20,3 millones.
Pero queda un vacío decisivo. Parte del calamar Illex se transborda o se comercializa dentro de las cadenas de los buques taiwaneses y coreanos, y puede quedar registrado bajo otros orígenes o destinos. Las fuentes consultadas no publican una matriz que separe cuánto sale físicamente por las Islas, cuánto viaja directamente a los países de pabellón y cuánto se canaliza por Montevideo. Sin manifiestos aduaneros y de transbordo, cualquier reparto exacto sería aparente.
Nuestra estimación del real valor de las capturas
Para aproximar el valor de la producción se aplicaron precios de exportación argentinos de 2025 a las toneladas capturadas por la flota licenciada por la administración británica de las Islas. En los peces se corrigió la transformación de peso entero a producto comercial: factor 1,40 para enteros eviscerados o H&G; 1,50 para merluza negra HGT; 2,00 para carnes de raya; y 2,09 para la combinación de filetes y productos H&G/HGT de merluza común. No se aplicó conversión al calamar Illex ni al calamarete; para este último se tomó el precio del producto entero informado en el documento oficial de tarifas ITQ 2026. El resultado es una estimación FOB potencial, no una cifra de ventas efectivamente declaradas.
Con ese método, las capturas de 2025 tendrían un valor FOB potencial cercano a USD 588 millones: USD 267 millones por calamarete, USD 207 millones por Illex, USD 77,5 millones por merluza común y USD 26,3 millones por merluza negra. Esas cuatro especies concentran el 98,1% del total estimado.
La cifra supera en USD 222 millones —un 60,6%— las exportaciones pesqueras registradas por la administración de las Islas en 2024, y equivale al 28,1% de los USD 2.091 millones exportados por todo el sector pesquero y acuícola argentino en 2025. No obstante, es necesario aclarar que en una temporada excepcional de calamar Illex en el sector isleño, el valor potencial total de las capturas podría acercarse a los USD 750 millones.
La estimación de USD 588 millones también queda 41% por debajo de los USD 1.000 millones anuales difundidos en distintos medios y atribuidos a la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (FULASP). La diferencia no demuestra por sí sola que aquella cifra sea imposible, pero sí que no puede sostenerse con las capturas de 2025 y los precios comparables utilizados aquí sin agregar otras actividades, años o supuestos.
Las cifras que quedan
Las cifras que permanecen son contundentes: 201 asignaciones de licencias de pesca, 204.040 toneladas capturadas en 2025, USD 47,7 millones recaudados sólo por la venta de licencias ilegítimas y un valor FOB potencial cercano a USD 588 millones anuales.
Cuatro de cada cinco libras cobradas por licencias provinieron de los calamares, y cuatro especies explicaron más del 98% del valor calculado. Desde la perspectiva argentina, se trata de recursos explotados mediante licencias otorgadas unilateralmente que nuestro país no reconoce, en un área sujeta a disputa de soberanía. En términos estadísticos, la transparencia necesaria requiere publicar cascos únicos, toneladas de producto elaborado, transbordos, destinos finales, precios y facturación por pesquería.
