El relato de Conxemar sobre el consumo de pescado sigue intacto, aunque los especialistas convocados por la propia asociación digan lo contrario. Del año pasado a hoy, el único cambio que notamos en su presidente fue de forma: invirtió el orden de sus apellidos para priorizar el de su madre y ahora se hace llamar Eloy Alvariza García. El discurso que ofrece a los medios también es el mismo: que el sector del congelado ya no vende solo salud sino tiempo, y que no es cierto que se coma menos pescado, sino que los productos de cuarta o quinta gama, que suman otros ingredientes, remplazan su peso. Sobre estos temas hablamos y, tratando de sacarlo de su zona de confort, logramos alguna declaración respecto del Illex argentinus de la Milla 201 que ingresa por España. La entrevista, sin embargo, terminó abruptamente cuando se mencionó Malvinas.
La postura de la Asociación Española de Mayoristas, Importadores, Exportadores y Transformadores de Productos de la Pesca y Acuicultura (Conxemar) choca de frente con lo que expusieron los especialistas en el Congreso FAO MAPA que organiza la propia entidad: a pesar de los esfuerzos realizados con acciones en las escuelas, en la gastronomía y las relacionadas con la salud, los jóvenes españoles siguen sin elegir el pescado como proteína de consumo. “Se está comunicando mal”, fue la frase con la que cerró el Congreso la referente internacional en salud pública y candidata propuesta por España para dirigir la OMS, María Neira.
El martes 6 de octubre, entre quienes han asistido a varios congresos de la FAO, el comentario se repetía: “Ha bajado mucho su nivel, no se habló de nada”. No faltaron panelistas de primer nivel para profundizar en la caída del consumo, la inclusión de la IA o las cuestionadas reglas del mercado internacional, pero sí espacio para ir más allá de lo que en una mesa redonda solamente llega a nombrarse. “Cuando no se quiere hablar de nada, no se habla de nada”, ironizó el gerente de una cámara argentina. Después de entrevistar a Alvariza, esa frase cobró mayor sentido.
El problema del consumo es como “se mide”
REVISTA PUERTO: Desde el año 2022, que se marcó como un momento bisagra en la caída del consumo y los cambios de hábitos, año tras año se ve que la problemática persiste y no se avizora una solución. ¿Se está fallando o es imposible revertir esta situación?
ELOY ALVARIZA: Los hábitos de consumo, no solo alimentación, han cambiado y no van a volver a ser como eran. Nuestros abuelos, abuelas compraban merluzas enteras, llevaban a casa y sabían que hacer, tenían tiempo. Por otro lado, más de la mitad del pescado, el peso bruto se iba en desperdicios: la cabeza, la cola, las espinas, las vísceras, etc. Eso para el Ministerio era consumo de pescado doméstico. Hoy el consumidor tiene otro perfil. Nosotros vendimos toda la vida calidad y salud, ahora vendemos tiempo. Tenemos un segmento de población que verdaderamente sí tiene problemas para consumir pescado, que está entre los 30 y 40 años con hijos. Los que somos padres o madres sabemos lo que es el tiempo que te dejan los niños como para ir a comprar una merluza y hacerla con una gran receta en tu casa. Ahora vas al supermercado, al retail y compras unos lomos de merluza. De manera que lo que era un kilo de merluza en bruto, te vas a llevar a casa dos lomos de 200 gramos. ¿Ha bajado el consumo? No, no ha bajado el consumo. Se consume de una manera distinta. La prueba de que se sigue consumiendo pescado, y mucho y bien, es la potencia de la feria. Si hubiera habido una disminución del consumo del pescado, como señalan estas… entonces estaríamos con otra visión del sector.
Lo interrumpo para señalar que han sido los especialistas convocados al Congreso organizado por Conxemar quienes han ratificado la disminución del consumo. No responde a esa objeción y retoma su planteo: la solución, según él, pasa por cambiar la forma de medir.
“Uno de los trabajos que está haciendo Conxemar es el de cambiar esa métrica, cambiar la forma de medir. Queremos que se mida efectivamente cómo estamos en el pescado y lo que están haciendo las empresas, esos platos de cuarta y quinta gama”, responde Alvariza y enumera las acciones que están realizando desde la Asociación para impulsar el consumo. Nombra a Conxemar Lab, que lleva a los chicos de los colegios de Galicia a recorrer la cadena de valor y termina con ellos cocinando sus propios platos de pescado. También menciona la alianza que acaban de alcanzar con el Celta de Vigo para llegar a los jóvenes y la colaboración con la Sociedad Española del Corazón y Vihtas (Hospital Universitario), de 2023, que realizan estudios sobre el impacto del consumo de pescado en la salud.
“Tenemos ya algunos datos que muestran que la diferencia entre los que están tomando pescado y los que no, es grande. Solamente tenemos una duda en este momento, si esa diferencia es porque, efectivamente, la carne produce más inflamación que el pescado, o es que el pescado la disminuye, en cuyo caso venderíamos el pescado en las farmacias directamente”, dice Alvariza, repitiendo un eslogan que incorporó hace un par de años, y confirma que todavía “no están los resultados”.
España puerta de entrada de la pota argentina
RP: Lo llevo a un tema más político. Se ha escuchado en cada discurso de los funcionarios este año el reclamo por igualdad de condiciones en el comercio y las mismas reglas o normativas. ¿Apuntan al ingreso de productos capturados en terceros países o en aguas internacionales?
EA: Estamos diciendo que tengamos todos las mismas reglas de juego, lo cual parece normal. Nos encontramos con requisitos medioambientales muy potentes, como así debe ser, con cuestiones laborales y fiscales, que para otros países son más laxos en sus relaciones fuera de la Unión Europea y venden sus productos dentro. Esto genera una desventaja competitiva y lo que se pide habitualmente son cláusulas espejo en todos los convenios. También cuidar los etiquetados y que la información al consumidor sea veraz e igual de segura que la que la Unión Europea se encarga de hacer cumplir a los que aquí vivimos y aquí fabricamos.
RP: Siendo España la puerta de entrada de, por ejemplo, el illex argentinus que se captura en la Milla 201 muchas veces proveniente de una flota sin reglas y sin control, ¿no pueden imponer ustedes medidas de control de trazabilidad más restrictivas?
EA: Sí, ahí está el sistema CATCH que está implementando medidas de trazabilidad desde el origen. Es cierto que esa flota a la que tú te refieres proviene básicamente de un país que también tiene un mercado interno enorme. Y esa pota, diferenciamos, y es bueno diferenciarla, porque nuestro idioma es mucho más rico que el inglés en la descripción de las especies marinas y hay muchas otras potas. Nosotros tenemos a los cefalópodos y les llamamos de distintas maneras. Hace poco vimos una campaña de una ONG aquí en España, un cartel enorme delante del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en Atocha, diciendo que los bocadillos de calamares que se comían en Madrid estaban hechos bajo régimen de esclavitud, alegando las condiciones laborales de la flota china en la Milla 201. Bajo el consumo de los bocadillos de calamares, injustamente, ni un barco español pesca ahí, y lo que se pesca ahí es pota no es calamar. Realmente es totalmente injusto.
RP: Pero los informes de la Unión Europea señalan a España como la puerta de entrada de los calamares, puntualmente del Illex argentinus que pesca la flota china en la Milla 201.
EA: Hay pota que se coge aguas adentro, no en la 201, y esa es la puerta de entrada perfecta. Sí puede haber trazabilidad, por parte de la flota española no hay ningún inconveniente y, de hecho, lleva trabajando desde hace mucho tiempo en el Ministerio y la flota en reportar, porque cuanto más se sepa de los caladeros, más se puede contingentar o certificar. Los primeros interesados en la defensa de los océanos somos los que vivimos de ellos.
Lo cierto es que en España al Illex argentinus se lo comercializa como pota argentina y que hay barcos españoles, mayormente arrastreros, que lo capturan en la Milla 201. Así lo reflejó el taller realizado en Vigo para abordar el manejo de este recurso en el Atlántico Sur, en cuya mesa estuvieron China, Corea, Brasil, Uruguay, España y Malvinas con el mismo estatus, y donde se propuso generar una OROP. Sobre esa conformación le pregunto entonces.
De Malvinas no se habla
RP: ¿Qué opinión le merece que se le haya otorgado estatus de país soberano a Malvinas y la propuesta realizada?
EA: Nosotros nos dedicamos a la comercialización y transformación de productos congelados de la pesca, no a la política.
Intento preguntarle si le preocupa el endurecimiento de las sanciones para las empresas que operan en Malvinas, llevando el vínculo a relaciones indirectas que podrían afectar a empresas que forman parte de Conxemar, pero no me permite terminar de formular la pregunta. Antes de que se cumplan los 15 minutos concedidos para la entrevista se para y dice: “No vamos por ahí. Vamos a hablar de lo que tenemos que hablar”.
Mientras se dirige a la puerta, invitándome a salir de la oficina, le recuerdo el entusiasmo que nos había manifestado por la figura de Milei y que finalmente, como esperaba, se firmó el acuerdo con el Mercosur: “Yo desde luego soy partidario de todos los acuerdos de libre comercio, no creo en las banderas. Ni en las mías ni en las de nadie”.
Eloy Alvariza cierra la puerta: salirse del libreto lo incomoda y, aunque no suele tener reparos en hablar de política, cuando de Malvinas se trata no quiere saber nada. No es el único: la Secretaria General de Pesca de España, Isabel Artime, también se negó a referirse al tema ante la consulta de esta revista.
