El Censo Industrial Pesquero 2023-2024 permitió actualizar una fotografía que llevaba casi tres décadas pendiente. La investigación identificó 236 plantas activas en General Pueyrredon, confirmó una estructura empresarial atomizada, expuso la especialización en pescado fresco, filet y merluza, y mostró que una parte considerable de la industria procesa materia prima descargada en otros puertos.
El relevamiento también registró la creciente relevancia de los servicios frigoríficos y contabilizó 5.137 trabajadores en las 78 plantas que proporcionaron información laboral.
Los resultados permiten comprender mejor la actualidad de la industria pesquera marplatense. Al mismo tiempo, exponen una debilidad institucional: la ciudad, la provincia y el sector carecieron durante casi treinta años de un relevamiento integral comparable. El antecedente anterior se remontaba a 1996.
Una fotografía no reemplaza una política de información
El nuevo censo contó con financiamiento de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires y con el aval institucional del Ministerio de Desarrollo Agrario. Por lo tanto, no correspondería sostener que el Estado provincial permaneció completamente ausente. Existió apoyo público para producir el relevamiento. Pero una investigación extraordinaria no reemplaza un sistema permanente y periódico de información pesquera.
Esta distinción resulta central. El censo permite conocer una situación determinada en un momento concreto. Para identificar tendencias hacen falta series comparables, actualizaciones regulares e indicadores estables.
Sin esa continuidad, resulta difícil establecer si la atomización industrial se profundiza o retrocede; si los servicios frigoríficos ganan participación; si crece el volumen de materia prima trasladada desde otros puertos; si aumenta la informalidad; o si la estructura laboral utiliza una proporción cada vez mayor o menor de su capacidad declarada.
Tampoco es posible evaluar con precisión los efectos territoriales de las políticas pesqueras nacionales y provinciales. Los datos no constituyen un complemento académico de la gestión. Son una condición para gobernar.
De administrar conflictos a definir objetivos
La política pesquera suele quedar absorbida por la coyuntura: distribución de cuotas, permisos, costos de explotación, vedas, conflictos laborales y variaciones de los mercados internacionales.
Todos estos asuntos requieren respuestas inmediatas. Sin embargo, la administración cotidiana no reemplaza la construcción de una estrategia. La gobernanza comienza cuando los actores comparten un diagnóstico confiable, fijan objetivos y aceptan medir sus resultados.
Si el Estado no produce información de manera continua, no define metas ni evalúa sus efectos, la política corre el riesgo de limitarse a administrar permisos y conflictos. El rumbo termina configurándose por acumulación de decisiones parciales, por la inercia del mercado o por determinaciones adoptadas fuera del territorio.
Frente a esa situación aparecen dos preguntas inevitables: ¿quién decide qué perfil productivo debería tener Mar del Plata dentro de diez años? ¿Los gobiernos provincial y municipal construyen esa respuesta o esperan que la formule el sector privado?
No se trata de que un funcionario determine desde un escritorio qué empresas deben existir o qué productos deben elaborar. Se trata de acordar una estrategia territorial que permita orientar infraestructura, formación, innovación, regulación y representación institucional.
Qué modelo productivo quiere la ciudad
El censo muestra que Mar del Plata posee una industria extensa y atomizada, con una fuerte presencia de pequeñas y medianas empresas. También conserva una marcada especialización en pescado fresco, filet y merluza como especie principal.
Al mismo tiempo, casi la mitad de las plantas consultadas procesan materia prima descargada en otros puertos, mientras los desembarques patagónicos ganan participación y los servicios de frío adquieren un papel más relevante.
La combinación de estos factores no permite anticipar automáticamente el destino de la actividad. Sí obliga a discutir qué modelo quiere promover la ciudad.
Mar del Plata puede fortalecer su especialización en fresco y procesamiento intensivo en mano de obra. Puede diversificar productos y especies. Puede consolidarse como centro nacional de reproceso, logística y almacenamiento. También puede combinar esas funciones.
Cada alternativa exige inversiones, infraestructura, capacitación y políticas diferentes. Sin un diagnóstico actualizado y objetivos verificables, esas decisiones quedan libradas a iniciativas empresariales aisladas o a respuestas defensivas frente a los cambios del mercado.
Los primeros espacios de discusión
En las últimas semanas comenzaron a aparecer iniciativas que podrían contribuir a organizar esa discusión. Una propuesta presentada en el Concejo Deliberante plantea que, al designarse al representante de la provincia de Buenos Aires ante el Consejo Federal Pesquero, se priorice una persona con experiencia e idoneidad en la actividad y, de ser posible, con residencia y trabajo permanente en Mar del Plata.
La iniciativa también propone crear un Consejo Asesor Portuario, Pesquero y de Intereses Marítimos, con participación del Municipio, el Consorcio Portuario, cámaras empresarias, armadores, pymes, sindicatos, la industria naval, la universidad y centros de investigación.
Entre sus funciones se encontrarían la elaboración de diagnósticos, el análisis de las decisiones pesqueras y la evaluación de sus efectos sobre los desembarques, el procesamiento, el empleo y la industria naval.
En paralelo, el Consorcio Portuario presentó la hoja de ruta de Puerto Azul. La iniciativa contempla un diagnóstico integral y la conformación de un consejo con participación pública, empresarial, sindical, académica y social.
Ambos procesos resultan auspiciosos. El desafío consiste en evitar que el censo, el eventual Consejo Asesor y Puerto Azul funcionen como compartimentos aislados o como espacios que vuelven a comenzar desde cero.
El nuevo relevamiento permitió saber, con sus alcances y limitaciones, dónde se encuentra actualmente la industria pesquera marplatense. Pero ningún censo puede responder por sí solo hacia dónde debe dirigirse la actividad. Esa definición requiere una decisión política, empresarial y social.
El interrogante principal que debe responder Mar del Plata es si construirá una estrategia propia o continuará adaptándose a un rumbo definido por la inercia y por decisiones tomadas fuera de la ciudad. Existen datos, comienzan a discutirse nuevos espacios institucionales y se va conformando una agenda de sostenibilidad. Lo que aún falta construir es una dirección compartida.
